1. Intriga Lasciva - El Instituto [33]


    Fecha: 24/02/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos

    ... impresionante, difícil de dimensionar.
    
    Volvió a sentarse junto a Siara y empezaron a garabatear cosas sin sentido en el papel mientras susurraban.
    
    —Pediles que se muevan un poco más, a ver si lo hacen —sugirió Siara.
    
    Yelena hizo la petición en voz alta y se llevó otra gran sorpresa al ver que Marcela ni siquiera lo puso en duda. Agarró con una mano la verga de su hijo y comenzó a mamarla. Realmente se la estaba chupando… y los dedos de su concha se estaban moviendo a toda velocidad. Esa mujer se estaba haciendo una paja de campeonato mientras le comía la pija a su hijo.
    
    —¿Podés tragar más? —Preguntó Yelena.
    
    —Mmm… voy a intentarlo —dijo Marcela—. Por lo general, cuando hacemos estas pruebas, no trago tanto. Es que… Diógenes la tiene grande y me cuesta. Pero una vez lo conseguí. Creo que fue la última vez que vinieron Hilda y Agustina. ¿Cierto?
    
    —Sí, ese día pudiste tragarla toda.
    
    —Es que Agustina me mostró cómo hacerlo.
    
    Siara y Yelena intercambiaron miradas sorprendidas. No se imaginaban a Agustina Buteller tragando verga… y mucho menos frente a otras personas. No parecía esa clase de chicas.
    
    Marcela tragó el miembro de su hijo una vez más y en esta ocasión el movimiento rítmico se hizo mucho más realista… más como un pete en toda regla, y no tanto como una performance artística.
    
    No estaba consiguiendo el objetivo de tragarla completa, pero parecía muy dispuesta a lograrlo. Se atragantó un par de veces, la saliva chorreó por la comisura de sus ...
    ... labios y a pesar de todo no se detuvo. Probó y probó hasta que tuvo que sacarse la verga de la boca. Empezó a toser y las chicas creyeron que otra vez se había ahogado con saliva, hasta que vieron una gran cantidad de líquido blanco saliendo de su boca y cayendo sobre sus tetas.
    
    —Ay, perdón mamá… fue sin querer, lo juro. No sé qué me pasó.
    
    —Está bien, hijo… está bien. Es un accidente. Puede pasarle a cualquiera.
    
    —Uy, podemos aprovechar para dibujar eso —dijo Yelena—. Dejá el pene de Diógenes cerca de tu cara y miranos a nosotras.
    
    —¿Así? —Preguntó Marcela, quien volvió a sonreír.
    
    —Sí, así… perfecto.
    
    Las chicas no dibujaron nada concreto, solo se quedaron ahí admirando el panorama. Esa mujer tenía la barbilla y las tetas cubiertas del semen de su propio hijo y no dejaba de masturbarse.
    
    —Uf… hay que admitir que salió algo interesante de todo esto —dijo Marcela, manteniendo su performance—. A pesar de que no estaba en los planes, espero que esto les sirva, porque de otra manera no se hubiera dado.
    
    —¿Es la primera vez que Diógenes tiene uno de estos accidentes mientras posan juntos? —Preguntó Siara.
    
    —No, no… claro que no. Le pasó varias veces. Aunque, no lo culpo. El cuerpo reacciona igual, aunque la mente esté en otro lado. Es decir… miren cómo la tengo —se abrió la concha y pudieron ver que estaba cubierta de flujos transparentes—. Si sigo tocándome así, yo también podría acabar. También me pasó varias veces. Digamos que son las consecuencias que debemos ...