«La mujer perdida II» Capitulo III
Fecha: 04/03/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM,
Infidelidad
Voyerismo
Autor: oldie, Fuente: SexoSinTabues30
... mujer totalmente expuesta a esa jauría de horribles hienas, me estaba recordando a los
documentales en los que los depredadores acechan y rodean a la preciosa gacela.
-No quiero que abras los ojos hasta que yo te diga
Merceditas, primero voy a vendarte los ojos y después te voy a acariciar el rato que yo quiera y tú vas a permanecer quieta como una estatua, permitiendo que te toque donde yo quiera, ¿Entiendes? Será como un juego-
-Por supuesto don Alfonso, haré lo que usted me pida-
Mientras yo miraba la situación, no podía evitar fijarme en la cara de esos tres seres despreciables, sus miradas y sus gestos, se me han quedado grabados en la retina para toda mi vida.
La situación me estaba generando una intensa mezcla de sensaciones, a las que no podía evitar entregarme.
Por un lado, estaba siendo testigo de la imagen más bella, erótica, Sensual y radiante que podría imaginar un niño de 10 años. Por otro lado, iba a ser testigo de una auténtica
violación grupal, un acto totalmente deleznable del cual me
habían prometido un buen final, aunque no la llevaba todas conmigo. Conociendo a mi mamá estoy seguro de que no
consentiría que esos seres despreciables la mirasen siquiera con los ojos con los que la estaban devorando. Pero decidí permanecer quieto y seguir observando.
Don Alfonso empezó acariciando los pechos de mi mamá, con las yemas de sus encallados dedos. Acariciaba de forma circular, las areolas oscuras de sus hinchados y ...
... gruesos
pezones, para de vez en cuando, darle pequeños pellizcos que la hacía soltar leves gemidos.
A continuación, al mismo tiempo que esos tres villanos se acercaron a rodearla, el viejo cacique separó su negro
cabello, y comenzó a darle pequeños besos en su fino y largo cuello.
A continuación, el Pérez se acercó a ella y comenzó a lamerle un pezón, acariciándolo con la lengua suavemente para de vez en cuando, engullir literalmente todo el pezón con su areola y succionarla, acción que a ella le estaba
encantando. Don Alfonso se apartó de ella y dio paso a don
German, que sin ningún miramiento empezó estrujar su redondo y bonito trasero.
Mientras estos dos seres sobaban y estrujaban el cuerpo de mi madre, don Casimiro aprovechaba para mirar el
espectáculo mientras se iba desvistiendo, por suerte para mi madre no podía ver la situación, porque si hubiera visto el cuerpo de ese individuo, se habría caído de espaldas.
Por qué incluso siendo el que menos barriga tenía de los tres, gastaba un pito de tres centímetros, su cuerpo sudoroso
gracias al bello corporal que le cubría por completo se podría confundir con un chimpancé. Yo sin poder evitarlo, solté una pequeña carcajada que, por suerte no oyó nadie.
Don Alfonso se acercó a ella y le susurró:
-Si, don Alfonso… Me está encantando-
-Que te gusta más… ¿Cómo te chupo los pezones, o como te aprieto el culo? –
-Los pezones… Don Alfonso… Me vuelven loca-
En ese momento, hizo un gesto a don Casimiro para ...