1. Un tropezón con final feliz (4)


    Fecha: 27/08/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Zeus, Fuente: CuentoRelatos

    ... junto a su bolso, Eduardo no se inmutó y le dijo.
    
    -Cógelo. Ella, nerviosa como una pareja de adolescentes a los que sorprenden lo cogió y su madre le preguntó.
    
    -Hola hija cómo estás.
    
    -Hola mamá, estoy bien dijo como pudo entre las embestidas de su señor.
    
    -¿Qué haces? Ella pensó en que no le podía decir la verdad, cómo le iba a decir que la estaban follando en ese mismo momento.
    
    -Pues estoy haciendo la maleta, me voy unos días a Toledo con un amigo.
    
    -¿Los dos solos?
    
    -Sí, es un buen amigo. Dijo mientras lo miraba a los ojos. Eduardo seguía follándola y apretó uno de sus pezones, ella soltó un gritito.
    
    -¿Qué ocurre hija?
    
    -Nada mamá, se me ha caído una cosa. Bueno te dejo ya te llamaré a la vuelta.
    
    -Vale hija, pásatelo bien. Seguro pensó ella por todo lo que le haría su amo y colgó, se relajó y disfrutó del polvo que le estaba pegando Eduardo. Él sacó un pequeño vibrador del bolsillo del pantalón y lo puso en su clítoris sujetándolo con una de las manos de ella, el placer de Cristina aumentó ...
    ... sustancialmente, Eduardo le estrujaba los dos pechos y sus pezones a la vez mientras la penetraba, de repente ella dijo.
    
    -¡Me corro mi amo! ¡¡Me corroo!! Eduardo se dejó llevar y acto seguido le dijo que él también se corría, con la polla dentro le cogió la cabeza y la besó, le mordió los labios y ella se dejó hacer satisfecha por aquel polvo con llamada incluida.
    
    Una vez la maleta estuvo hecha, bajaron a la calle y cogieron un taxi al hotel de Eduardo, en la habitación él recogió sus cosas y pagó en recepción, bajaron al garaje y se encaminaron al coche de Eduardo.
    
    -Pensaba que iríamos en tren.
    
    -Pues ya ves que no, no cojo el coche en ciudades que no son la mía si lo puedo evitar, es más cómodo que te lleven y no tengo que preocuparme por buscar aparcamiento.
    
    -La verdad es que sí…
    
    Salieron del parking y tras poner el GPS pusieron rumbo a la ciudad de Toledo. En los semáforos Eduardo acariciaba la rodilla de su sumisa que lo miraba con una amplia sonrisa.
    
    -Gracias por llevarme contigo mi señor.
    
    -No hay nada que agradecer. 
«12»