1. Un delicioso sueño con un hombre mayor


    Fecha: 15/04/2018, Categorías: Fantasías Eróticas Sexo con Maduras Autor: gortia12345, Fuente: CuentoRelatos

    Hola mis queridos y queridas, soy Carolina y hoy les contare un sueño que tuve anoche, fue tan real, que parece que lo viví realmente. Anoche me acosté cerca de la media noche como de costumbre, estuve con Matías hasta pasadas las 11:30, luego él se fue a su casa y yo me prepare un té, me quite la ropa, me coloque mi camisa de dormir y me acosté, me dormí y no desperté hasta hoy en la mañana, toda mojada y caliente, tanto que tuve que masturbarme antes de levantarme, ¿por qué? Ahora les cuento. Estaba sentada viendo la televisión, vestida con una solerita y una corta falda, muy aburrida con lo que veía, en ese momento suena el timbre, me levanto y abro la puerta, era don Alejandro, el viejo del almacén de la esquina de mi casa, debe tener unos 55 o 60 años, su abdomen es abultado, su cabello es cano y su mirada es de viejo verde y degenerado, de esos que te ven y te desnudan de inmediato, que no disimulan cuando miran descaradamente tu escote y cada vez que miras hacia atrás tienen los ojos perdidos en tu culo. —Hola, ¿que se le ofrece? — le pregunto amablemente, él se quedó un momento en silencio mirando directamente a mis pechos cubiertos por la delgada tela de mi solera, que dejaba muy poco a la imaginación, y luego me contesta: —Tu madre me pidió que revisara una filtración que hay en tu cocina —Lo dejo entrar y vamos hasta la cocina, revisa un poco y luego se queda mirándome y me dice —Me tienes caliente cabrita, te gusta vestirte como puta e ir a mi almacén y ...
    ... provocarme— yo quedo paralizada mientras el viejo se acerca rápidamente hacia a mí —Ahora vas a aprender —me dice al llegar a mi lado, estoy de pie en la entrada de la cocina, el viejo me toma por la cintura y me apega a su cuerpo, siento su aliento en mi oído, sus manos bajan de mi cintura a mis nalgas, levanta mi falda y me quita la ropa interior rápidamente, siento sus gruesos dedos buscar mi entrepiernas. —Ya estas mojándote, putita, te daré lo que quieres —me dice al oído y me besa metiendo toda su lengua en mi boca, siento sus dedos jugar con mi clítoris, excitándome le respondo el beso y con mis manos suelto su cinturón y abro sus pantalones, caen al suelo y puedo tocar su verga erecta por encima de su ropa interior, me quito la solerita y la falda, lo tomo de la mano y lo llevo a la habitación de mis padres, nos besamos nuevamente, quiero chupar su verga, pero él no me deja, aun no puedo verla, me recuesta sobre la cama y recorre mi cuerpo con su boca y su lengua, lamiendo y chupando deliciosamente mis pechos, mis pezones están duros y su boca me entrega un inmenso placer, sigue bajando por mi abdomen hasta llegar a mi mojada vagina, comienza a jugar con su lengua, a recorrerme con ella, a saborearme, mis gemidos eran cada vez más intensos, como me chupaba de rico este viejo. —No pares viejo, comete mi rajita, que rico me la comes —le decía mientras alcanzaba el orgasmo y me derretía en su boca que no dejaba de saborear mis jugos, luego me beso apasionadamente, acaricie su ...
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