1. La fuente del poder (cap I)


    Fecha: 08/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Amaki Sanza, Fuente: TodoRelatos

    ... volver a aparecer.
    
    La concubina de menor edad juntó su clítoris junto al de la concubina real y comenzó a mover las caderas, sintió a la mayor gemir, pero no detuvo el movimiento de su lengua. La menor tomó los pechos de la concubina real y los apretó, mientras chupaba los de la chica dormida, ya que le quedaban a la misma altura.
    
    Quien estaba amarrada volvió a tener un orgasmo, pero eso no detuvo el movimiento de lengua de la mayor ni el movimiento de caderas de la menor. Nada las detuvo hasta que las tres estallaron de placer.
    
    Y la puerta se abrió de pronto…
    
    —Vístete y vete de aquí. —La concubina menor lo vio entrar envuelto en un aura verde, no lo había visto así en todo el año que llevaba allí. Se apresuró en obedecer.
    
    —Mi señor, te esperábamos. —La concubina real salió de entre las piernas de la chica atada y se arrodilló en la cama.
    
    —Te di órdenes…
    
    —Mi señor, siempre soy quien prueba a las nuevas concubinas… —Levantó la cabeza, el emperador rebozaba poder, uno nunca visto por ella.
    
    —Ella no es una concubina.
    
    —Mi señor… —Pero no pudo seguir hablando, porque el emperador la tomó con una mano del cuello y comenzó a apretarlo.
    
    —Te di órdenes de que a ella no debías tocarla, y desobedeciste. —La miró, la concubina real suplicaba perdón con la mirada porque las palabras no le salían, no al estar siendo estrangulada. Se le cerraron los ojos y la soltó, inconsciente. Con un movimiento de su mano hizo desaparecer los grilletes de la muñeca de quien ...
    ... dormía y con magia la dejó con suavidad acostada en la cama, con la misma magia la envolvió en una sábana—. Sé que ustedes están detrás de todo esto. —Movió sus dedos y tres sacerdotes, encapuchados y de los que no se les veía el otros, aparecieron—. Les dije que no podían tocarla.
    
    —Señor. —A pesar de que sus rostros no se veían, sus voces salían las tres al unísono—. Ella es la fuente de su poder, sin ella usted no tendría magia. Lo sabemos desde que ella nació y, ahora que ya sabemos cómo explotar su poder, no podemos dejarla…
    
    —Les dije que no quiero que la toquen. —Aquel resplandor verde volvió a cubrir al emperador, las tres figuras retrocedieron, temblorosas—. Si quieren seguir con vida, es mejor que obedezcan.
    
    El emperador giró sobre sus talones y tomó a la chica envuelta en la sábana, que seguía dormida, y caminó con ella en sus brazos hasta su habitación. La dejó acostada y se sentó cerca, en la silla junto a su escritorio.
    
    Él sabía a la perfección que lo que decían los sacerdotes era verdad, desde que aquella niña nació que sus poderes se acrecentaron y cada vez que la tenía cerca, el poder mágico en él era aún mayor. Ella era la razón por la que él se convirtió en emperador. Se miró la mano, por sus venas se veía aquel brillo verde de magia, había sido demasiado poder liberado en un momento. Los sacerdotes tenían razón, al fin habían encontrado el punto en que ella lograba liberar la mayor cantidad de magia: el placer.
    
    Por años estuvieron analizando, ...