1. Los dos amigos me cogieron en el baño


    Fecha: 02/01/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Belu, Fuente: CuentoRelatos

    ... piel que alcanzo su lengua continuo chupando todo desordenadamente con fuerza, me hacía temblar y gritar de gozo.
    
    La explosión de un orgasmo me inundó y Axel me llenó la boca con su exquisito néctar almizclado, mientras yo empapaba la cara de Edgardo con mis jugos.
    
    Quise ponerme de pie, pero Edgardo me empujó la cabeza hacia abajo para que levantase el culo y me clavó su verga, de una y a fondo desde atrás. Dando una andanada de golpes profundos con su falo duro y muy caliente. Tuve otro orgasmo mientras se vaciaba en lo profundo de mi cáliz.
    
    Nos reincorporamos y volví bajo la ducha para quitarme el semen de Axel pegado a mí barbilla y tetas y también limpiar la babosa vagina.
    
    Nos besamos y nos reímos; éramos felices por haber sucumbido ante el deseo, sin reprimirlo.
    
    Axel se sentó sobre la tapa del retrete para reponerse. Cuando su verga comenzó a levantarse lo monté a horcajadas. Tomándome por sus hombros me moví sobre él. El roce de su pelambre en mis tetas y vientre me enloquecieron y me moría por sentirlo muy adentro. Su dura verga se movió entre los labios de mi vulva. Tocó el clítoris con la piel tersa de la punta de la verga, me estremeció algo similar a una descarga eléctrica y suavemente comenzó a meterla fuertemente en la conchita. Sus manos en mis nalgas las separaban.
    
    haciendo que fuesen a un libro abierto, ofreciendo la visión completa de mí capullo marrón a Edgardo. Mientras me hacía subir y bajar sobre su grueso mástil, duro y caliente, ...
    ... Edgardo me lubricaba el ano con sus dedos resbaladizos. Creo que también se lubricaba el pene.
    
    En un momento, cegada por la lujuria le pedí a Axel ―¡Abre bien mí concha caballito mío, quiero ser tu puta yegua!
    
    Axel se acostó en el piso del comedor sobre una toalla y lo monté a horcajadas, permitiendo que me clavase la totalidad de su grueso miembro. Sosteniendo con sus manos mí culo me hacía subir y bajar sobre su mástil. Yo con los ojos en blanco, emitía quejidos de placer. Haciendo que casi el sentido perdiera y convulsionara estallando en un orgasmo.
    
    Cuando su pene se ablandó, apoyé mí cara en la suya y con las piernas recogidas elevé un poco el traste mientras Edgardo me acariciaba y lubricaba el hoyuelo marrón. Luego, de rodillas a mis espaldas, alineo la verga en mí capullo y empujó. Tanto era mí deseo que no advertí que no entraba con un dedo, sino con su duro pene.
    
    Fue una sensación rara pero no desagradable estar ensartada por el culo haciendo un sándwich triple. No tenía control sobre los músculos vaginales. Mí vulva estaba muy dilatada e inflamada. Ni tenía control sobre el esfínter para ceñir el miembro de Edgardo.
    
    Axel casi no se movía, únicamente Edgard me la sacaba unos centímetros y volvía a empujar. Yo no podía hacer ningún movimiento, pero lo sentía muy adentro. Ambos me habían metido sus vergas, calientes como brasas, hasta la empuñadura. Cuando noté la rigidez del cuerpo de Edgardo oí el sonido gutural de su garganta y noté las contracciones de su ...
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