1. In Nomine Domine 6: El Umbral de la Posesión


    Fecha: 11/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: LilitheaAsmodar, Fuente: TodoRelatos

    El juego continuó.
    
    Después de aquella primera sesión mi alma quedó inquieta y mi cuerpo sediento, anhelando esa voz firme, la sagacidad de cada orden. Solo sabía una cosa:
    
    Quería más.
    
    Valía la pena arriesgarme. Le di mi Telegram. Ya no era un usuario cualquiera: lo quería entero, con todo su sadismo, con la corrida que me dejó sedienta, con el poder de ofrendarle mi deseo como prueba de que no soy cualquier sumisa que se regodea en golpes vacíos y humillaciones sin trasfondo.
    
    Los días se hicieron largos y aburridos. Entre fiestas interminables, bajones químicos, transmisiones, y una relación abierta que se marchitaba, mi cuerpo ardía por el universo de posibilidades que mi mente me susurraba. Entonces lo decidí: lo saqué de la pantalla.
    
    Un solo mensaje abrió la puerta a todo lo que necesitaba.
    
    El contacto en Telegram nos volvió más íntimos. Ya conocía sus juegos por encima, él los míos más a fondo. Leía mi piel a través de mis palabras, y sabía qué decir y cuándo decirlo para que el encuentro se volviera inevitable, deseado, peligroso. Y así fue. Entre todo lo que se caía a pedazos en mi vida, terminamos pactando una nueva sesión.
    
    Debo admitir que aún dudaba. Quise tratarlo como a cualquier otro, pedir el precio de mi tiempo. No sabía que esta vez sería yo la sorprendida.
    
    El día llegó. La hora llegó.
    
    Traía algo más conmigo: un polvo blanco que, con la medida exacta, despierta al cuerpo como si lo arrancara de sí mismo, y un frasco de esencia ...
    ... capaz de elevar a cualquier mortal al cielo con un par de olidas. Todo estaba listo… salvo yo. Entre el afán, los nervios y la ansiedad olvidé preparar el lugar. Llegué tarde, veinticinco minutos tarde. Cuando se lo confesé, respondió con calma:
    
    —Tómate tu tiempo.
    
    Algo en mí supo de inmediato que esa frase no sería gratis.
    
    Al fin, el momento. Mis manos temblaban, mi cuerpo reconocía ese aura dominante. Esa mirada que había visto días atrás cuando decidió rebelarse con una foto. Esos ojos. Mi energía lo reconocía aunque mi mente aún no lograba atraparlo.
    
    La cámara se encendió. Lo vi por primera vez. El corrientazo que me atravesó desde la nuca hasta el coxis sólo puedo compararlo con la descarga de encontrar un alma similar. Quise atribuirlo a los nervios, a la resaca química de horas atrás, o al deseo que me devoraba. Pero en el fondo sabía que no.
    
    La sesión comenzó. En mi torpeza, había perdido el collar detrás del sofá. Lo sustituí con una cuerda improvisada. Ese día, ese fue mi collar. Le mostré mis juguetes, derribé los límites y le permití explorarme por todos los medios.
    
    Por cada minuto de retraso, un azote. Así recibí mi primer castigo: yo misma empuñando la vara elegida, yo misma azotándome para él.
    
    Imaginarmelo frente a mí, con toda su imponencia, me hacía desearlo más. Mi cuerpo se movía solo, ágil, obediente, como si complacerlo fuera lo único que importaba. Y era cierto: en esa entrega, mi placer se derramaba.
    
    El juego fue intenso, lleno de ...
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