-
Una propuesta diferente de tres lesbianas (2): Lo que él se ganó
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: eldocrubio, Fuente: CuentoRelatos
Después que el entrenador se vistió y se fue del departamento Ana Paula pensaba No suelo perder el control. Ni siquiera cuando juego con el deseo. Pero esa noche… algo fue distinto. Sentí su fuerza, su cuerpo contra el mío, su glande golpeo mi cuello uterino toda la noche. Era como si cada movimiento suyo reafirmara que estaba viva, deseada. Me encantó. Me devoró con la mirada, y cuando finalmente me tuvo, me dejé ir como pocas veces, eyaculo muchísimo dentro mío, que todavía siento el espeso semen de mi macho dentro mío. Lo más impactante no fue su cuerpo ni sus manos —aunque eso también— sino el instante preciso en que él cruzó el umbral. Cuando ya no se contuvo, cuando su respiración se volvió temblorosa y yo lo sentí… dentro. Calor, pulsos, algo profundo. Instintivo. Humano, pensaba que me gustaba más las mujeres que hombres, pero él tenía niveles de testosterona muy grande que me hizo desearle más. Y en medio de ese torbellino, su voz: —¿Puedo… probar con alguna de tus amigas? No lo dijo con malicia. Era más bien deseo sincero, ingenuo quizás. Había mirado a Rayane y a Lariza. Sus ojos decían mucho más que cualquier palabra. No. No era el momento, ni su momento. Solo nuestro. Después de que se fue, el silencio flotó entre nosotras, pero estaba cargado de algo eléctrico. —¿Qué sentiste? —preguntó Lariza, siempre directa. Me senté en el sillón, aún con el cuerpo latiendo, aún con su presencia, su semen dentro de mí. —Fue… intenso. Muy ...
... real. Me gustó —respondí sin rodeos. Rayane me miró con una media sonrisa, como quien entiende pero aún evalúa. —¿Lo harías de nuevo? —susurró. —¿Si ustedes me lo pidieran? —les devolví la pregunta, mirándolas fijamente—. Sí. Lo haría otra vez. Sabía que entre nosotras había confianza, pactos que van más allá de las palabras. Pero esa noche, algo nuevo se abrió. No solo habíamos compartido la experiencia, sino que estábamos explorando qué significaba. ¿Era solo un experimento? ¿Una travesura? ¿O estábamos, sin decirlo, buscando algo más… permanente? No lo sabíamos aún. Pero algo era claro: lo que empezó como un deseo puntual, había despertado una nueva puerta. Y ninguna de las tres tenía intenciones de cerrarla tan rápido. Decidimos invitarlo de nuevo, Ana Paula lo encontró en el gimnasio, con una mirada picara y sensual, se acercó a él y solo le dijo que lo esperaba nuevamente en el apartamento a las 20 h, a lo que él respondió que estaría puntual. Siendo esta actividad repetida durante una semana seguida, donde Ana Paula iba a entrenar a la misma hora y le pedía estar en el apartamento a la misma hora, siempre lo hacían ellos dos, frente a las chicas, quienes desnudas se tocaban entre ellas y compartían besos y orgasmos, mientras Ana Paula no paraba de vaciar a su entrenador, sintiendo ella, como el depósito de su semen. El entrenador siempre veía con deseo a las otras dos chicas, pero respetaba porque entendía que eran “lesbianas” el hecho de ...