1. Gimnasio, morbo y tentaciones (2)


    Fecha: 28/01/2026, Categorías: Hetero Autor: Gabrielamiel, Fuente: TodoRelatos

    Los días pasaban entre curro y entrenos, pajas en soledad y polvos a escondidas con Nicolás. Iba al gym sin falta y siempre volvia excitada. Los días que lo veía terminaban en polvo salvaje en mi casa o en pajote multiorgásmico en soledad. Todo dependía de si entrenaba solo o con su novia.
    
    Con los meses mi culo creció y se endureció, sus brazos se pusieron como rocas y su espalda marcada. Los dos nos íbamos poniendo cada vez más buenos. Ver a su novia, Nicole, me hacía gracia. Era tierna e ingenua. Sabía por Nicolás que se ponían cachondos en la cama fantaseando conmigo. Él la follaba gimiendo mi nombre con pasión, y ella se corría pensando en una infidelidad que no imaginaba real.
    
    El cerdo de Nicolás me lo contaba todo mientras me empotraba. Incluso le pedía a su novia que, disimuladamente, me grabara en las duchas. Lo hizo un par de veces antes de que él me lo confesara, sin que yo me enterara.
    
    Un día de calor asfixiante, de esos que invitan a cañas frías y charlas en la terraza, fui al gym con la esperanza de llevarme a Nicolás para un polvo rápido.
    
    Entré y me desilusioné al ver a Nicole: me cortaba la follada con su novio. Nos saludamos y entrené sabiendo que, al terminar, aquella guarra intentaría grabar mi coño y mis tetas en el vestuario para el pajillero de su novio.
    
    Fui al vestuario, me empecé a desnudar y enseguida ella entró mientras me quedaba en bolas. Fue a un taquilla detrás de mí, dejó sus cosas, se quitó el top dejando unas tetas firmes ...
    ... —hubiera jurado que eran operadas de no conocerla—. Se quedó en tanga con un culo duro que mejoraba cada mes. Fingía mandar audios de WhatsApp, pero yo sabía que me estaba grabando. Provocativa, me agaché para darle a su novio un plano de mi coño y mi culo, un culo que él devoraba cada vez que tenía oportunidad.
    
    En ese momento se me ocurrió una maldad…
    
    Me giré y le arrebaté el móvil. Intentó recuperarlo, forcejeó, pero no pudo. Vi que me estaba grabando. Paré la grabación y puse el vídeo mientras ella trataba de quitármelo.
    
    —¡Así que me estás grabando, putita! —le solté.
    
    —No, yo no… —decía mirando a su alrededor. El vestuario, como siempre, vacío.
    
    —Sí, sí, tú sí, pajillera. Y ahora hay que solucionar esto
    
    . —Ya lo borro, perdona, es que…
    
    —No, no, no borres nada. ¡Ven! —dije tirando de su brazo hacia las duchas.
    
    —¿Qué coño haces? —De rodillas —le ordené mientras le cogía del pelo bajo la regadera.
    
    Se arrodilló sumisa. Intentó resistirse dos segundos, pero tras unas lamidas tímidas empezó a gozarlo. Me comía el coño de puta madre, mejor que Nicolás.
    
    La levanté, le bajé el tanga empapado bajo el agua y la empecé a masturbar contra la pared.
    
    —Ay, me corro… Le tapé el grito con la mano izquierda mientras con la derecha la hacía correrse entera.
    
    Extasiada, la arrastré de vuelta a las taquillas. Me senté en el banco de madera y le ordené que se pusiera de rodillas a comerme el coño.
    
    Mientras lo hacía, cogí mi móvil y la grabé yo. Hizo un gesto de ...
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