1. La policía y el ladronzuelo (3)


    Fecha: 07/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El otro yo, Fuente: CuentoRelatos

    La oficial Álvarez se despertó unos minutos antes de su horario habitual. Al entrar en la habitación donde retenía al delincuente lo vio que dormía aunque no profundamente. Sin darle tiempo a desperezarse le dio de beber un vaso de agua. Después se preparó para su día de trabajo. Antes de salir del departamento, guardó adecuadamente los utensilios cortantes, volvió a colocar el aparato de castidad al malviviente, desató una de sus manos, y finalmente escribió una nota al atado delincuente.
    
    “Cariño: ya tuve que irme al trabajo. Espero que tengas un lindo día y esperame a que regrese. Hay comida en la heladera y algo de ropa para vos en el placard, agarrá lo que quieras, pero dejá limpio. Divertite sin mi, pero no se te ocurra tocarte” al finalizar dio un beso en la nota, marcando sus labios.
    
    La policía no creía que el ratero entendiera la ironía, pero igualmente le divertía pensar que si lo hizo. Cuando regresó lo encontró sentado en el sillón con un pantalón y una remera de las que le había dejado. Si bien se lo veía enojado ya no trató de atacarla. Aun así decidió noquearlo para poder cambiarse tranquila. Al revisar la cocina vio que había comido, pero no había limpiado. “Un último intento de resistencia” dijo para si misma.
    
    -¿Qué te pareció mi casa? –dijo cuando entró en la habitación. Había dejado al delincuente atado y completamente desnudo. La erección que se produjo cuando la vio le sacó una sonrisa a Agostina- veo que al menos te pusiste cómodo.
    
    -Dejame ...
    ... ir, por favor
    
    -Oh las palabras magicas si pueden salir de tu boca –se acercó y acarició su rostro. Pudo ver que estaba empezando a temerle– pero eso no es suficiente para que recuperes tu libertad –la oficial pudo ver el momento exacto en que el joven ladrón se tragaba su orgullo.
    
    -Por favor. Te pido disculpas por haberte gritado y insultado…
    
    -Vaya vaya, dos de tres en menos de un minuto. Viste que no era tan difícil.
    
    -Ahora dejame irme. Ya hice lo que querías. Te juro que no vas a volver a verme.
    
    -No es el momento todavía –se sentó en el cuerpo del cautivo– Además aún siendo buena con vos no sos capaz de hacerme caso.
    
    -Ya te pedí disculpas, ¿Qué más querés? –una cachetada sorprendió al indefenso ladrón.
    
    -Quiero –su tono era duro, totalmente diferente al trato cariñoso que había tenido hasta el momento– por empezar que no me interrumpas cuando hablo. Además quiero que si te dejo quedarte en mi casa muestres algo de gratitud y al menos limpies lo que ensuciaste. Para mi sería muy fácil tenerte todo el día atado a la cama. Darte agua y comida solo cuando me levanto y cuando llegue. Dejar que te mees y cagues en tus pantalones –hablaba lento, dejando que imaginara lo que le iba diciendo– oliendo tu propia orina y mierda todo el día. Puedo hacer eso mañana si querés probarlo.
    
    -No, por favor.
    
    -Entonces agradeceme lo que hago por vos –el joven delincuente no contestó y Agostina se levantó y se dirigió a la puerta de la habitación– como quieras.
    
    -No, ...
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