-
El juguete de Rowan – Capítulo 1
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Sexo en Grupo Autor: Kora, Fuente: SexoSinTabues30
Alina despertó con un gemido bajo, la cabeza pesada y la garganta seca. Tardó varios segundos en entender dónde estaba. Sus brazos estaban alzados y atados con correas de cuero al cabecero de una cama enorme. Sábanas oscuras, paredes grises. Lujo ominoso. Cuando bajó la vista, tragó saliva con terror. Solo llevaba un sujetador mínimo, de triángulos de tela que apenas cubrían sus pezones, los tirantes finos rozando su piel. Su sexo estaba desnudo, expuesto, con un leve temblor que no podía detener. El sonido de una puerta abriéndose la hizo girar la cabeza con brusquedad. Un hombre entró caminando con lentitud medida. Alto, de hombros anchos, vestía un traje negro perfectamente ajustado. Su cabello oscuro estaba peinado hacia atrás con elegancia brutal, dejando ver un rostro afilado, mandíbula cuadrada y labios crueles. Sus ojos eran de un gris frío y casi metálico. Mientras se aflojaba la corbata, la miraba. Despacio, descaradamente. Su voz fue un golpe seco. —Finalmente despertaste, Alina. Alina tragó saliva, con lágrimas empezando a llenar sus ojos. —¿Por qué estoy aquí? ¿Quién eres? Él sonrió, un destello cruel en su boca perfecta y perversa, mientras deslizaba su mirada por el cuerpo de ella. —Te ves preciosa así. Atada. Temblando. Mi pequeña propiedad. —¿Propiedad? —ella jadeó asustada. —Exacto. Mi nombre es Rowan. Ahora eres mía, Alina. Mía para entrenar, hasta convertirte en una buena y sumisa puta. —¡Déjame ir! —suplicó ella, ...
... jalando las ataduras hasta que las muñecas le dolieron—. ¡Por favor! Rowan se detuvo al pie de la cama. Se quitó la chaqueta con calma, lanzándola sobre una silla. —No entiendes nada todavía. —Su mirada recorrió su vientre plano, el espacio húmedo y tembloroso entre sus muslos—. Jamás te irás de mi lado. Vas a hacer todo lo que diga. Vas a obedecerme, a complacerme. Y vas a llamarmepapi. Ella negó con la cabeza, con fuerza. —¡No! ¡No voy a hacer eso, loco! Él arqueó una ceja, divertido. —¿No? Subió a la cama con paso seguro, se colocó sobre sus piernas, obligándola a encogerse aún más. Cuando ella intentó juntar las rodillas para cubrirse, él soltó un suspiro impaciente. —Abre las piernas. Alina negó otra vez, sollozando. —¡No! Rowan sonrió como un depredador satisfecho. Su voz se hizo más grave, más peligrosa. —Muy bien. Al final aprenderás. Giró la cabeza hacia la puerta. —¡Marcus! Un hombre enorme que estaba afuera apareció en el umbral. Rowan no dejó de mirar a Alina cuando dio la orden: —Tráeme el cepo. El de madera. Marcus asintió sin un solo comentario y se retiró. Alina sintió un estremecimiento de puro pánico. Cuando Marcus regresó cargando el cepo de madera, Alina vio los orificios: uno grande para el cuello y dos para las muñecas. Sus ojos se agrandaron, las lágrimas corriendo libres. —¿Q-qué es eso? ¡No quiero… sueltame! Rowan se inclinó, su boca rozando su oreja. —Tú elegiste resistirte. Ahora aprenderás ...