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Una herencia inesperada IX
Fecha: 24/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... colocado donde debía de estar, comentario que hizo que la aludida y Julia cambiasen una mirada de complicidad. Fueron todos a la cocina, Mel y Yoli les contaron las noticias que habían visto en la televisión, y las jóvenes les contaron que habían estado en la habitación de Carlota probándose ropa y tomando medidas, ya que al parecer Andrea, entre sus muchas habilidades también era una buena modista, y como habría tiempo para todo en el confinamiento, iba a arreglar algunas prendas. Cenaron con una amena conversación y poco a poco, tras recoger los restos de la cena, se fueron retirando, siendo el primero Mel, que, con la disculpa de sacar la basura, dijo que iba a tirarla y se subía a oír música un rato y que posiblemente se dormiría pronto. Le siguió Ana, que extrañamente había estado bastante callada durante toda la cena, alegando que estaba cansada, y tras ella las demás. Poco después de las once estaban todos en sus respectivos dormitorios, y pasada media hora Yoli salió sigilosamente de su habitación y con los CD se encamino hacia la planta baja. Dos minutos después hizo lo mismo Mel mirando en todas las direcciones y procurando no hacer ningún ruido siguió los pasos de su hermana mayor. Unos segundos después, se abrió un poco la puerta de Ana que asomo despacio su cabeza y comprobó que nadie la veía. Se acerco a la puerta del dormitorio de Esther y coloco su oído contra la puerta intentando oír que, hacia la más joven de la familia, pero pasado un minuto y ...
... al cerciorarse de que debía estar dormida, fue tras sus hermanos escaleras abajo haciendo el menor ruido posible y con enorme cautela fue buscando con la mirada donde podrían estar. Tras comprobar que no estaban ni en el salón ni en la cocina se dirigió a la cochera, a la que se accedía mediante una puerta en el extremo de la cocina junto al cuarto de lavadoras. Allí comprobó que tampoco estaban y al no faltar ningún coche dedujo que estarían en el gimnasio, por lo que intrigada aún más de lo que estaba, accedió a este desde la cochera y de nuevo se sorprendió al ver que allí tampoco estaban ni Mel ni Yoli. Cada vez más sumida en una enorme curiosidad volvió de nuevo a la cochera y entonces se percató de que debajo de la puerta, que dedujo debía ser un trastero, se veía una rendija de luz. Resueltamente, pero con sigilo abrió esa puerta y se encontró con un distribuidor con dos puertas, una cerrada y la otra abierta que daba a unas escaleras, en cuyo final y a través de otra puerta abierta se veía luz. Descendió de nuevo con sigilo, pero cada vez más convencida de que sus hermanos estaban tramando algo, y al llegar abajo y traspasar una gruesa puerta como la de una cámara acorazada se encontró con otro distribuidor mucho mayor que el de arriba, pero a diferencia del otro no tenía puertas, solo una abertura en el centro que daba a un largo pasillo iluminado por la luz del distribuidor y por una tenue luz que salía de una de las varias puertas a las que se accedía desde ese ...