1. La viuda


    Fecha: 25/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Azzzul, Fuente: CuentoRelatos

    ... saca, sus enormes caderas chocaban con mi pelvis, me baje un poco del sillón para estar más cómodo, al subir y bajar de las nalgas de la viuda podía ver la pantalla como la polla negra le entraba y salía del ano de la chica, eso me excitaba mas. La tomé de los cabellos, jalándola hacia mí, alcance sus tetas las cuales las empecé a frotar con fuerza a la vez que no dejaba de penetrar su jugosa vagina. Ella se frotaba el clítoris.
    
    Se levantó y se volteó quedando al frente de mí, su mirada era llena de deseo, se agacho y alcanzo mi erecto pene le dio varias mamadas y se encimo, guio mi verga a su vagina y empezó a cabalgar, sus tetas grandes revoloteaban chocando entre sí, apoye mis manos en sus enormes nalgas ayudando a que la penetración fuera más profunda en cada sentón que doña Irma se daba.
    
    -¡Coge mi culo! –me dijo-
    
    A la vez que se acomodaba en el sillón, parando sus nalgas dejando expuesto su pequeño agujero. Estaba muy caliente, le metí la lengua en su estrecho ano dejándolo bien lubricado, le deje toda la saliva que pude, le metí uno, luego dos dedos que acepto sin ningún problema. El sonido que ...
    ... provocaban mis dedos entrando en su fundillo y el exceso de saliva mezclados con sus gemidos me ponían más caliente ¡Tenia que disfrutar esas nalgas!
    
    Suavemente metí la punta, y de un embiste le deje ir toda en su delicioso culo, sentí como su cuerpo vibro al recibir mi trozo de carne, la empecé a meter y sacar. Era una delicia estar disfrutando de ese estrecho ano, al frente tenía la escena en la pantalla, los dos tipos se venían en la cara de la chica, la cual recibía los chorros con hambre de semen, ella veía la escena y de pronto empezó a ponerse muy tensa, se llevó su mano a su vagina y la empezó a frotar.
    
    -¡Haaa! ¡Me vengo! –grito-
    
    Ya no pude más, me vine en su fundillo, sentí como vaciaba toda mi caliente leche en ese culo hermoso y delicioso.
    
    -¡Ay Dios mío! –Dijo la viuda- desde que falleció mi esposo hace más de tres años que no me metían la verga. ¡Estuvo riquísimo!
    
    Esa noche cogimos otras dos veces más hasta que quedamos rendidos. Desde entonces la viuda es mi amante, y en cada encuentro ya sea en su cuarto, en el mío o en algún motel nos encanta coger a la vez que vemos escenas porno. 
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