1. DATA backup


    Fecha: 01/03/2026, Categorías: Incesto Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos

    ... tumbé boca arriba en el sofá.
    
    – Me guasta comerte el coño antes de follármelo…
    
    Mi madre soltó un resoplido y se mordió el labio inferior, sin decirme nada más abrió su coño con los dedos de una mano invitándome a comérmelo. Observé su interior rosado con el conducto tan apretado como si fuese el coño de una niña adolescente, impresionado y excitado me puse rodillas y contemplé el precioso coño de mi madre delante de mí… Era pequeñito y prieto, sin un solo pelo y estaba completamente empapado, rápidamente mojé mis dos dedos con saliva y comencé a meterlos por su coño, costándome un poco expandir las paredes ceñidas de ese angosto conducto. Mis dedos no entraron con facilidad, porque las paredes de su coño me apretaban con fuerza, rápidamente doblé un poco mis dedos hacia arriba buscando la rugosidad de su punto “G”, una vez localizado, me di cuenta lo cachonda y sensible que estaba, su punto “G” se encontraba muy hinchado y el interior de su coño parecía se fue derritiendo como mantequilla caliente, haciéndose cada vez más fácil la penetración.
    
    Comencé a masajear la zona con mis dos dedos, mi madre empezó a retorcerse de gusto y se llevó las manos a la cara, sin tardar mucho utilicé la mano que me quedaba libre para separar los labios de su coño y cuando localicé su clítoris me acerqué, comencé a besarlo y a acariciarlo con mi lengua.
    
    – Si quieres correrte como una loca, no te cortes y hazlo… avísame cuando estés a punto…
    
    Mi madre soltó un fuerte resoplido y ...
    ... me dijo un vale que casi sonó como un gemido… Empecé a dibujar un abecedario con mi lengua sobre el clítoris de mi madre, mientras las yemas de mis dedos masajeaban su punto “G” suavemente. Obviamente no era la primera vez que le hacía sexo oral a alguien y sabía perfectamente que tenía que hacer para llevarla al orgasmo. A todas mis amantes le como el coño antes e incluso después de follarlas, es algo que me excita poniéndome a tono.
    
    No pasó mucho rato, mi madre empezó a acariciarme y pelo, y comenzó a respirar agitadamente… Estaba llegando al orgasmo sin haber pasado ni siquiera cinco minutos de comida de coño…
    
    – Me voy a correr… –Me dijo quejosa mientras resoplaba.
    
    – Ahora vas a ver…
    
    Con mi mano derecha, puse mis dedos rectos y cambié el masaje por una penetración muy rápida con mis dedos, haciendo énfasis en su punto “G”, mientras tanto dejé de usar la lengua para acariciar el clítoris y comencé a succionarlo y apretarlo ligeramente con mis labios haciéndole una mamadita.
    
    Mi madre empezó a gemir como una loca y su cuerpo empezó a engarrotarse, yo no paraba…
    
    – Dios, para… me corro… que me corro… pero ¡¿cómo puedes ser tan cabronazo…?!
    
    – Suéltalo… déjalo que salga todo…
    
    Mi madre se estaba corriendo, yo seguía sin parar de comerle el coño masturbándola, comenzó a empujarme la cabeza y agarrarme la mano mientras seguía corriéndose. Al momento noté como un chorro me empapó la mano y la barbilla, comenzó convulsionar con esténtores espasmódicos que me ...
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