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Fecha: 01/03/2026, Categorías: Incesto Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... espalda, estaba follándome a mi madre, por fin… la volví a sacar y a meter con mayor fortaleza y ansia viva, mi madre gemía de placer… una vez más… y otra… y otra… cada vez más rápido acuchillaba esa raja que mirábamos abierta por el empotramiento de mi tranca. Mi madre me clavaba sus uñas en mis brazos gimiendo sin parar. Si has llegado hasta aquí es porque te gusta el relato visita mi web de referencia en mi perfil y tendrá cientos de relatos como este o mejores si cabe... Mi madre gemía cada vez que ensartaba su estrecho coñito con mi polla, y solo alcanzaba a gemir y a estremecerse cada vez que la embestía… Seguí follándola, la sensación era indescriptible, cada vez que le metía polla notaba como los pliegues del interior de su coño retraían toda la piel del prepucio de mi verga y lo acariciaban como si fuesen lametones embadurnándolos de fluidos viscosos…. Empecé a perder el control y solo pensaba en devorar a mi madre, subí el ritmo tanto que ella empezó prácticamente a gritar de gusto… Me asustaba que nos escucharan los vecinos, así que comencé a besarla y sin darme tiempo a reaccionar, metió su lengua al completo dentro de mi boca, recorría con su lengua hasta lo más profundo de mi boca, mientras que mi polla, por el otro lado, golpeaba en la parte más profunda de su coño al tiempo que mis colgados huevos le azotaban por fuera del coño. Tras un rato en el que nuestras lenguas se entrelazaban y jugaban entre ellas, paró de besarme y me empezó a mirar a los ...
... ojos, puso esa cara… esa cara de ninfómana desquiciada y entregada al placer… – Dios, ahhh…me estás matando, aah pollazos… Aahh –Decía gimiendo como una perra en celo. – Voy a destrozarte a pollazos… Puta… ahora eres mi puta… – Sí… Síiii, destrózame… soy solo tu puta… tu putita mala… castígame por todo… Ahhhhh La agarré del cuello y empecé a apretarla contra el sofá… Sabía que eso la llevaba al éxtasis… y así fue, tardó unos segundos en comenzar a correrse bien fuerte como una zorra desquiciada, sus piernas temblaban y arqueaba su espalda, notaba como su coño me empujaba como si me estuviera dando un gran lametón en el pubis y luego haciendo que mi polla se saliera de su coño… empezó a echar chorros dejándome empapado todo el vientre y parte de las piernas. La facilidad de correrse de mi madre no dejaba de sorprenderme, y es que nunca había visto nada semejante. Me dejé caer en el sofá, estaba empapado, tanto de jugo de amor de mi madre como de mi propio sudor… había tenido un episodio inédito en mi vida. Pese a mi fortaleza física, me sentía exhausto. – Has hecho que se me salga el chorro dos veces… –Dijo mi madre respirando agitada– Eso nadie lo ha conseguido… pocos han logrado que me corra con un chorro, y tú me has sacado dos. – Y con esta segunda vez me has puesto perdido del todo – Me reí. – ¿Y tú no te corres… cuándo te piensas correr? Pensaba que ibas a dar mucha menos guerra. – Tengo para un rato más… mi record está en cuarenta minutos con ...