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Fecha: 01/03/2026, Categorías: Incesto Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... obligó a apretar mi polla desde el fondo de mi tronco para que mi glande creciera aún más, más cuando lo devoró con su boca, besándome con sus labios y jugando con su lengua rozando mi esfínter con sus dedos. Cerré los ojos tomé su cabellera acompañando su ir y venir golpeteándola contra mi vientre, sintiendo las arcadas de su garganta. Otra vez el placer máximo, ¡follar con mi madre!, aunque hoy nos preguntamos ¿quién se folla a quien en ese placer extremo? Mi madre ha visto en mí su salida a la lujuria sin tener que buscar a un tipo o a otro, y por mi parte ya no necesito estar de pagafantas para echar un polvo o un mal polvo. – Te quiero follar, mamá. –Le dije, mientras apretaba mi balano entre sus labios, dejando correr otra vez un derrame de saliva sobre mi pubis depilado mojando hasta mi ano. – Me gustas mucho cabronazo, tienes la polla perfecta que mamá necesita, –mientras me seguía chupando desesperada y a dos manos haciéndome una paja para enloquecerme más. La revolqué sobre la cama hasta quedar en un juego de besos sobre ella dándonos lengua y mordiscos que nos encarnizaban los labios. Me deslicé y cuando la tuve bajo mis antojos, ella acostada con sus tetas y su coño hacia el espejo del techo, la tomé y fui abriendo sus piernas. Me hallaba muy excitado y sabía que el primer round sería rápido. Me posé sobre ella sin dejarle mi peso, apenas corriendo ese tanga con mi dura polla me abrazó con sus manos y piernas… comencé a follármela con prestancia ...
... sintiendo en mi polla el calor de su coño apretado. Ella se abría dándome un mejor acceso y además elevaba la cadera buscando el mejor ángulo de la clavada. El vástago se hundía una y otra vez de manera vertiginosa por mi ansia de poseer a mi hembra, nos comíamos la boca y nos mirábamos diciéndonos cuanto nos amábamos y nos deseábamos, que éramos el uno para el otro, que solo nos tenemos a nosotros y que follar juntos era lo mejor que nos había pasado en la vida…. Solo tres o cuatro minutos después, tras un par de retenciones de la eyaculación, no pude contenerme más, en verdad mi corrida ya tenía vida propia sin atender a mi sugerencia… comencé a sentir que estaba corriéndome dentro de mi madre otra vez. De un solo envión me enteré dentro de ella y comencé a follarla duramente, juntando sus labios con los míos para no solo sentir mi erección con toda la leche que le estaba dejando en su vientre, sino el sabor de su hombre. Ella llegó al orgasmo clavándome sus uñas en mis nalgas, de las que tiraba hacia ella para que no saliese de su coño, nota sus pezones duros contra mi pecho y los ojos le giraban por el placer. – Ven… tírate sobre mí y bésame hijo de puta… ¡Ni se te ocurra sacar esa polla de dentro de mi coño! ¡¡No me saques esa polla por Dios, mamá se está corriendo!! –Me espetaba fuera de sí. No sé cuánto tiempo estuvimos desmayados después de ese orgasmo, de ese polvo que eché en su vientre. En tanto seguía sobre ella comencé a besarla nuevamente, mi madre me conjugó ese ...