1. El trabajo de mi novia


    Fecha: 02/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Fudo, Fuente: CuentoRelatos

    —Cariño, ya he conseguido trabajo fijo. Es en el centro de acogida de inmigrantes, y voy a ganar un pastón.
    
    Yo sabía que Noelia, mi novia, conseguiría un buen trabajo, lo había luchado y era una gran estudiante, orientadora de gente marginada y que necesitaba ayuda, ese trabajo le encantaría. Ella es muy sociable, siempre con una sonrisa en la cara, y muy guapa, es morena, 1,65, y un buen cuerpo, no es para salir en play boy, pero a mí me gusta.
    
    A mí lo del trabajo me parecía muy buena idea, buen sueldo, cerca de casa; hasta que fui con ella a firmar el contrato.
    
    —¿Ha habido problemas de acoso sexual a las trabajadoras?
    
    —Bueno, algunas casos hay, pero bueno hay que saber pararles los pies y amenazándoles que se van a ir a su país, te dejan en paz.
    
    A mi ya con eso me entró un poco de mal pensamiento, no por mi novia, sino por lo que pudieran hacerle. Esto habría que superarlo porque veía a Noelia muy ilusionada con el trabajo y no podía decirle que no.
    
    Transcurrieron un par de meses y la cosa iba con total normalidad, salvo que Noelia iba al trabajo demasiado guapa, a lo mejor era imaginaciones mías, pero vestía muy bien y se pintaba la cara. Bueno, las mujeres son muy coquetas, pero ella debería tener cuidado; aquellos negros estaban seguro sedientos de blancas.
    
    Lo que a mi me dejo ya intranquilo del todo, fue que ella solicitó un turno de noche, quería cobrar un poco más. Yo le dije que se lo pensara pero ella estaba decidida y lo cogió.
    
    Yo ...
    ... no aguantaba más, no podía estar todas la noches sufriendo hasta que ella viniera, un día decidí seguirle para quedarme tranquilo y saber que ella estaba allí segura. Iba a unos pasos de ella, los suficientes para que no me viera, cuando ella entraba, había unos cuantos de hombres fuera fumando y diciéndole cosas, de ahí no pasaron, ella entraba sin echar cuenta.
    
    Cuando entré, vi como se dirigía a su despacho, cogió el teléfono y llamó a alguien para que fuera a su despacho. Allí no había nadie, el resto de oficinas estaban vacías, ese día estaba trabajando allí solo ella y el de seguridad de la entrada. Al fondo, la puerta que daba a las habitaciones de los inmigrantes, se abrió y salió un hombre, negro por supuesto, parecía joven, unos 22 o 23 años, alto, con labios gordos y cabeza rapada. Se dirigía al despacho de Noelia.
    
    Me acojoné, creía que le haría algo a Noelia, pero no fue así, ella parecía estar esperándolo, las cortinas de metal estaban entreabiertas, no veía muy bien, pero la ventana estaba abierta y pude escuchar todo:
    
    —Bueno Archid, he estado buscando algunos trabajos que te pueden interesar, camarero en un restaurante italiano, recolección de fresas en Huelva, ayudante de camionero para una empresa de transporte.
    
    —Están bien, ¿dónde se gana más dinero? Dijo ese tal Archid con acento africano
    
    —Archid, eso lo tengo que mirar, mañana te lo digo, ya te puedes ir.
    
    —Perdona señorita Noelia, pero me duele un poco la cabeza, no podría darme un ...
«123»