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Clases Particulares 8
Fecha: 04/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: JPardo, Fuente: TodoRelatos
... así, mientras te besas con ella. David lo intenta así, mientras reanudamos los besos. Cada vez que lo consigue, vuelvo a abrocharlo y repetimos la operación. Le aviso de que si no encuentra los corchetes por detrás es que el sujetador tiene cierre delantero. - Jo, eso mola… ¿tú tienes de esos? – cuando afirmo con la cabeza me pide llevarlo puesto la próxima vez para ver como quitarlo. Le enseño el dedo corazón sonriendo. Volvemos a juntar nuestras bocas. Mi camiseta se ha quedado remangada y se está dando un festín a dos manos. Hasta se ha olvidado de mi culo. Consigue abrir mi sujetador una vez más y antes de que pueda pararlo sus manos cogen mis dos senos por debajo del sujetador. Creo que es la primera vez que las tiene así, en sus manos, sin tela por en medio. Su boca baja y hace estragos en mi cuello. No puedo reprimir un gemido. Mi cuerpo va por libre y se sube a horcajadas encima de él. Aprovecha y baja la cabeza y lo siguiente que noto es su boca en uno de mis pechos. Succiona. El otro sigue bien atendido por una mano. Luego su lengua abandona el pezón y baja por el valle hasta mi otro montículo. Sus dedos juegan mientras con mis dos pezones. Aprietan, ruedan, retuercen. Lo hace bastante bien. Suelto otro gemido. Mi pelvis ya va por libre y fricciona contra la suya. Empapo mis bragas. No se cansa de comérmelas. Aprieto con mi brazo su cabeza contra ellas. Acaricio su pelo y me entrego a la sensación de placer. Un pensamiento de culpa intenta abrirse paso ...
... en mi cerebro, pero lo arrincono. Un segundo después mi mano baja y se introduce en su pantalón. Se abre paso en el calzoncillo y agarra su erección. Oigo su resoplido entre mis pechos. Voy a tener que lavármelos luego, me los está dejando empapados. Pierdo la cabeza. Empiezo a masturbarle. La postura es algo incomoda, pero no quiero romper la magia del momento y ni siquiera la saco. Mi clítoris palpita reclamando atención. Como si me leyera la mente, una de sus manos baja al cierre de mi pantalón. No atina con los botones. Le ayudo con mi mano izquierda. Me incorporo un poco para que me baje algo el tejano. La parte superior de mis bragas están al descubierto. Su mano se mete por dentro de ellas. La sensación de alarma vuelve a mi mente. No debería estar sucediendo esto. Se va de los límites que me impuse. Me engaño a mí misma con el argumento de que es para que lo haga bien con la otra. En el fondo quiero ser la primera. Lo sé. Su mano pasa de largo mi clítoris y desciende hasta mi abertura. Esta empapada. Es difícil con el pantalón y las braguitas aun puestas, pero consigue doblar su dedo índice y me penetra. Grito. Su otro brazo abandona mi pecho y me abraza por la espalda, moviéndome. Estoy cabalgándole el dedo. Ha bajado su cabeza para ver la operación. Yo sigo abrazada a él. He dejado de masturbarlo, incapaz de seguir el ritmo. Solo pienso en ese dedo que me está dando mucho placer. Mi mano busca la suya y le ayudo a poner el pulgar en mi clítoris. Le enseño el ...