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Promoción del 93. Capítulo 33
Fecha: 09/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
El martes por la tarde, mientras Félix revisaba unos informes pendientes y apagaba mentalmente la jornada, sonó el teléfono. No era Marisa, como hubiera imaginado. Ni tampoco una notificación de algún grupo de WhatsApp con memes intrascendentes. Era una llamada directa. Sonia. —¿Sonia? —dijo al responder, algo extrañado. —Hola, Félix. ¿Te pillo mal? —No, no… dime. —Nada grave. Solo quería proponerte una cosa. ¿Qué te parece si salimos a tomar algo una de estas noches? ¿Un vino, una terraza, un poco de conversación? El verano en Albacete no está para desaprovecharlo encerrados. Félix parpadeó un par de veces, como si eso ayudara a procesar lo que acababa de escuchar. Durante una fracción de segundo pensó que se refería a otro plan grupal, como los que ella tan bien sabía organizar. Una reunión improvisada de los del reencuentro, tal vez. Pero no. La voz de Sonia tenía otro tono. Más bajo, más próximo. —¿Quieres decir… tú y yo? —preguntó él, sólo para asegurarse. —Claro, tú y yo. ¿Por qué no? Silencio. Solo el zumbido del ventilador de su despacho y el leve golpeteo de unas teclas lejanas. Félix tragó saliva. La idea lo pillaba por sorpresa, aunque algo en su subconsciente —ese mismo que venía coleccionando emociones como cartas sin abrir— ya debía haberlo intuido. —Claro… sí, me parece bien —atinó a decir, con una cordialidad medida, sin entusiasmo ni negativa. —¿El viernes te viene bien? Te recojo, ...
... si quieres. A eso de las ocho y media. —Perfecto —mintió sin esfuerzo. Cuando colgó, se quedó un buen rato mirando la pantalla en negro del teléfono. Lo que me faltaba. Ese pensamiento, tan espontáneo como fatigado, le brotó sin filtro. Sonia. La simpática, intuitiva, luminosa Sonia. La que en la reunión le había dicho que su momento llegaría. ¿Y si ella había decidido que ese momento era ahora? No sabía si reír o preocuparse. Desde la ruptura con Aurora, desde la escena en aquella calle con el Porsche y las palabras dichas como puñales, su brújula emocional estaba desorientada. El recuerdo reciente de Marisa, de su ternura, de su beso rechazado, seguía latente. Y ahora esto. Otra mujer que lo miraba con una intención que quizá iba más allá de la amistad o el cariño nostálgico. Se levantó, caminó hasta la ventana, como hacía siempre que necesitaba aclarar la cabeza. El cielo de verano ardía suave, sin dramatismos. Los días eran largos, las noches calurosas. Todo parecía propicio para los encuentros. Para los malentendidos. ¿Y si Sonia no quería otra cosa que una conversación franca entre adultos? ¿Y si era, en cambio, otra forma de entrar en ese territorio resbaladizo donde Félix llevaba meses sin lograr sostenerse? Suspiró. En el fondo, no era tanto la propuesta de Sonia lo que le inquietaba, sino la certeza de que ya no sabía muy bien qué quería. O peor: de que, tal vez, ya no tenía muy claro quién era.
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