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Descubrí a mi hermana
Fecha: 12/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Javítelaví, Fuente: CuentoRelatos
... mi escondrijo, con mi pito en su sitio. La esperé sentado en la cama, aunque tenía muchas ganas de ir al baño y meterme en la bañera con mi hermana. Me aguanté las ganas y valió la pena. Por fin apareció mi hermana. Tenía la toalla no demasiado bien ajustada, pero se la recompuso al verme: –¿Qué haces ahí? –¿Te parece bonito? Dentro de una semana te casas, joder. –¿Qué has visto? –Todo, porque estaba detrás de la cortina. ¿Por qué lo has hecho? –Mira, Andrés, eres demasiado joven y no comprenderías… Haz el favor de no decírselo a David… –¿No le quieres? -Sí le quiero, pero… Eres demasiado joven, no… –¡Cállate! O me lo explicas o le cuento todo a David. –Verás, David ha sido el único hombre en mi vida y quería conocer otras cosas antes de casarme con él. Ha sido pura curiosidad, no lo volveré a hacer… Se puso a llorar y ya me desarmó. Me acerqué a ella y la abracé. La dije que la comprendía, que ya no era un niño. Tenerla entre mis brazos me hizo acordarme de lo que había visto y se me empalmó. Ella lo notó y se mordió los labios. Estaba demasiado caliente como para reflexionar. -Me he hecho una paja descomunal viendo cómo te follaba aquel tipo. -¡Niño! Eso no se hace… Ese fue el último reproche de hermana, porque le quité de un tirón la toalla y me lancé a por ella, tirándola a la cama. La besaba en la boca y en el cuello y la manoseaba de arriba abajo, estaba buenísima, la muy cabrona. Ella intentaba zafarse y me recordaba que éramos ...
... hermanos, que no sabía lo que estaba haciendo, que estaba borracho… Para que se callase le morreaba los labios y le metía la lengua. Mis sobeteos parecían estar funcionando, pues ella gemía cada vez más. En una de estas me levanté y me quité la camisa. Luego me desabroché el pantalón y los bajé. Fuera el calzón rápidamente. Vi cómo la mirada de mi hermana se salía de sus órbitas. -Joder con mi hermanito. ¿Qué has comido? -Lo que tú te vas a comer ahora mismo. Eres una imbécil, si querías ración de polla sólo tenías que haberme llamado. ¡Chúpamela o le cuento lo puta que es su futura esposa! No tuve que repetírselo e inició una maravillosa mamada. ¡Mi hermana, una tía buenísima, con mi verga en su boquita! Aunque estaba disfrutando, la volví a empujar y la acosté en la cama y yo empecé a saborear sus néctares, sin dejar de sobarla las tetas. Me dijo que me diera la vuelta y empezamos un 69 increíble, pero yo necesitaba más. -Te la voy a meter hasta el fondo, hermanita mía. La agarré de las rodillas y me puse de pie. De un solo golpe se la metí en el chocho. Ella aulló y me insultó: “¿Estás gilipollas? Nunca había tenido nada tan grande dentro de mí”. No la contesté y empecé a mover el culo de atrás adelante y seguí diciéndole groserías como calla y disfruta, zorra, que te lo vas a pasar bien conmigo. ¡Y vaya si lo pasó bien conmigo! Y yo con ella. Aunque pactamos no volver a follar juntos, el deseo pudo más y siempre que podemos nos desfogamos mutuamente.