1. Juegos del deseo - Ammy - Cena familiar 13


    Fecha: 12/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos

    ... de nuestro padre mientras me besaba la concha, él simplemente se dedicó a hacer lo que tenía que hacer, provocando que en algún momento dejara de pensar, que en cierto punto me regodeara de lo que me hacía sentir, de esa forma como su lengua se movía en círculos para recorrer todo mi clítoris, de la manera como sus dedos se presionaban contra mi punto g para obligarme a gemir como loca, logrando que mis caderas se sacudieran un poco, de una manera instintiva y completamente involuntaria, dejando que embarrara mis labios en su cara, que sintiera la forma viciosa y llena de morbo con que los lamía, olvidándome de pronto de que aquel chico cuya cabeza se encontraba clavada entre mis piernas, era mi propio hermano.
    
    Sentir sus manos deslizándose lentamente hacia mis pezones, resultó mucho más natural cuando aquel movimiento fue acompañado por el estremecedor orgasmo que Jonhy me obsequió con sus labios, una explosión de sensaciones que me hizo posar mis manos sobre las suyas y apretarlas, incitándolo a que me imitara, a que estrujara mis senos entre sus dedos, que los apretara con fuerza, que me llevara a sentir un poco de rudeza en medio del excitante caos que tenía lugar entre mis piernas.
    
    Sin soltar mis senos, Jonhy se enderezó abandonando mi vagina, provocando que mis piernas se recargaran en sus brazos mientras me doblaba por la mitad y él se acomodaba de tal forma que sus piernas acurrucaron a mi trasero, obligándome a sentir la dureza de su miembro deslizándose por ...
    ... encima de mis labios cuando al fin se colocó en la posición correcta, sin dejar de tocarme, sin permitir que mis piernas abandonaran sus brazos.
    
    No hubo palabras, solo una intensa mirada y un asentimiento desesperado por mi parte, porque después de lo que me hizo con su boca, necesitaba saber lo que sería capaz de hacer conmigo cuando me penetrara, una incógnita que me hizo querer tenerlo en mi interior, sentirlo en mi vagina, saber cómo logró volver locas a las otras mujeres de mi familia, cómo logró que una mujer como su antigua profesora se sintiera tan atraída por un chico inquieto al que probablemente le doblaba la edad.
    
    - ¡Ahhh! ¡Hermanito! ¡Ahhh! - exclamé, sin poder ni querer evitarlo, viendo cómo la expresión de su rostro era afectada por la sensación que le provocaba entrar en mi cuerpo, penetrarme de esa forma suave, haciendo presión sobre las paredes de mi vientre, sin hacer nada por evitar cerrar los ojos y gemir cuando apreté los músculos de mi coño, porque quería sentirlo más, porque en aquel momento necesitaba saber que él también lo estaba disfrutando.
    
    ¿Dónde quedó el pudor? ¿En qué lugar se refugió aquel sentimiento de vergüenza que me invadió en el momento en que supe que tenía hacer el amor con mi hermano? ¿De qué manera se desvanecieron los valores y aquellas creencias que condenaban lo que estaba haciendo en ese preciso instante? ¿Qué ocurrió para que el miedo que sentí en algún momento, se transformara en el placer más intenso que hubiera sentido ...
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