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Una familia naturista
Fecha: 14/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Moteropatatero, Fuente: TodoRelatos
... Entonces Rosa se dio la vuelta. - ¿Ves lo que te dije? Dijo levantándose la barriga hacia arriba para dejarle ver un coño regordete y completamente depilado, lo que llamó la atención de su amiga. - Anda nena, si lo tienes muy bonito y depilado, ¡anda que si vieras el matorral que tengo yo!- dijo María pasando los dedos por el pubis de su consuegra para ver como era ese tacto de un pubis sin vello porque ella nunca se lo había depilado. - Pues a ver como lo tienes tu y comparamos, a ver cual es más bonito, aunque seguro que más que el mío si es porque si no me levanto la barriga apenas se me ve.- Dijo Rosa riéndose de ella misma. María procedió a bajarse los pantalones que llevaba y se quitó las bragas bastante pequeñas para su edad, casi como un tanga dejando ver medio cachete de sus nalgas. Al quitarse por completo las bragas, Rosa pudo ver que efectivamente tenía un buen felpudo de color gris y unos largos pelos que se rizaban y metían dentro de la raja de su vagina. Rosa se acercó y poniendo la mano en su vello púbico comenzó a frotar la mano por él para ver que sensación tenía. - ¡Hija mía de mi vida, vaya matorral! Si algún día te lo depilas no tires los pelos, guárdamelos a mí para frotar el culo de las sartenes. A María nadie le había tocado el coño desde hacía más de 20 años y cuando lo habían hecho solo había sido para buscar la raja donde meter la polla de su marido, así que cuando Rosa le pasó la mano por su pubis tocando ligeramente su raja, ...
... pasó por su cuerpo un escalofrío tremendo. - Ay nena, no me toques así que una no es de piedra, y perdona que lo diga sin ofenderte, pero es me has tocado ahí y se me ha puesto la piel de gallina. - Sí, y los pitones de nuevo apuntándome directamente guapa, ya lo he notado, pues lo mismo que cuando me has tocado tu a mí antes, si es que llevamos muchos años de sequía y no estamos acostumbradas a que nos toque nadie, anda, ya que nos hemos despelotado vámonos al salón a tomarnos algo y a sentarnos tranquilamente hasta que estemos preparadas para llamar a estos. Las dos dejaron sus ropas bien puestas y dobladas como hacen siempre las personas de su edad en "la habitación del despelote", como la llamaban los miembros de la casa y se dirigieron desnudas por completo al salón tomando unas cervezas sin alcohol de la nevera, unos vasos y sentándose en el sofá. - Hija mía, perdóname por no dejar de mirarte el chocho, pero es que hace tantos años que no me veo el mío por la maldita gordura esta que tengo, que cuando he visto el tuyo ahí tan cerca me he emocionado y te voy a ser sincera, me he excitado un poquillo pero no te lo tomes a mal, por favor ¿eh?- Dijo Rosa un poco ruborizada por no poder apartar la vista del cuerpo de María. - ¡Anda ya! Pero si ahora que lo dices a mí me ha pasado lo mismo y cuando me has tocado los pezones y has pasado la mano por mi pelambrera me has puesto con la carne de gallina, si es que hija mía, han sido muchos años de pasar hambre y creo ...