-
SOMETIDO POR MI HERMANO 3
Fecha: 16/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Incesto Autor: wighazza, Fuente: SexoSinTabues30
... diversión oscura que goteaba como veneno. Sus dedos se enredaron más fuerte en mi cabello, inclinando mi cabeza hacia atrás para exponer la tensa columna de mi garganta. -»A ver, abre bien!» La orden hizo que el calor se acumulara en mis entrañas. Me dolía la mandíbula, pero cedí e intenté relajarla aún más, permitiéndole entrar de nuevo con un lento, lascivo e impúdico arrastre que me hizo lagrimear. Las caderas de Milton ahora se movían con un ritmo constante, cada empujón más profundo que el anterior. La sensación del estiramiento ardía, mi garganta palpitaba alrededor de su pedazo en contracciones involuntarias, incentivandole aún más. Su mirada devoraba el espectáculo. Observaba detenidamente cómo una parte de su cuerpo desaparecía una y otra vez entre mis labios.Y con cada embestida, la mezcla de fluidos se espesaba —saliva, sexo y fricción— desbordándo por mi barbilla en gruesos hilos que caían como cascadas viscosas. Cada gota era un testimonio indeleble, una firma de propiedad quemada a fuego lento en mi carne, marcando su dominio con la misma crudeza con la que penetraba mi boca. -»Así… Muy bien, hermanito» gruñó, mientras su mano descendía para agarrar mi trasnuca con un gesto firme y posesivo. -»Sos mejor que una puta». Las palabras me quemaron las orejas. Ardí de vergüenza, pero mis labios no se detuvieron ni siquiera aminoré el ritmo de mi labor. “¿Qué mierda me pasaba?” El insulto debería haber encendido mi orgullo, pero… “¿por qué en su boca ...
... sonaba como un halago?” Su aprobación era un veneno que ya corría por mis venas, y lo peor era como si mi cuerpo parecía bailar al compás de esa toxicidad. “¿En qué momento exacto había aprendido a valorar esos cumplidos perversos?” “¿Cuándo había empezado a saborear mi propia degradación?» El pulgar de mi hermano dibujó círculos lentos en la parte baja de mi cabeza, un gesto casi afectivo a no ser por el contraste de cómo su pedazo de carne usaba mi boca sin piedad con brutalidad calculada. Esa contradicción era lo más intoxicante. Atiné a chupar con más ganas, mamando como si me fuera la vida en ello para complacerlo, pero el ritmo se quebró cuando mis dientes rozaron por accidente su piel de su tronco. El cuerpo entero de Milton se tensó, y estalló en un áspero -»¡Cuidado boludo!». Gemí una disculpa aun con miembro alrededor de los labios, ahuecando las mejillas en penitencia, para hacerlo gozar. Su agarre en mi cabello se endureció hasta doler mientras me guiaba de nuevo hacia abajo. -»Voy a tener que darte lecciones diarias hasta que aprendas» escupió, clavándome una mirada cargada de rabia. Cada palabra era un latigazo que competía contra sus caderas estrellándose contra mí rostro. Se puso en pie frente al sofá, imponiéndose en su silencio con una presencia que me dejó sin aire. Con una de sus palmas aun sobre la parte posterior de mi cuello me acomodó con determinación frente a él. No tenía dónde huir, ni motivos para hacerlo. Su sombra cubría la mía, y en ese ...