1. Arroz con leche V


    Fecha: 18/03/2026, Categorías: Bisexuales Dominación / BDSM, Intercambios Autor: RelatistaDan, Fuente: SexoSinTabues30

    ... confusión el semental se despidió de la mujer con un beso de lengua profundo metiendo su músculo hasta lo más profundo, le dió una fuerte nalgada a Chai, se vistió a toda prisa y dejó a la pareja sola.
    
    Solos en su intimidad Chai y Dao se miran confundidos, sin la presencia de Owen todo se siente extraño, como tener demasiada libertad sin nadie para ordenar las ideas y sentimientos.
    
    D: ¿Y ahora qué sigue, qué pasa con nosotros?
    
    C: Seguimos juntos, amándonos.
    
    D: Tú… ¿Estás bien con esto? ¿Estás bien con que me tomé?
    
    C: Me preocupa que seas tú la que esté bien.
    
    D: Necesito tiempo para pensar…
    
    C: Toma todo lo que necesites.
    
    D: ¿Y qué pasa con eso? ¿Ya no podremos hacer el amor?
    
    C: No lo sé, espero que sí, en lo que te acostumbras.
    
    D: No puedo creerlo…
    
    C: Oye, lo siento, pero… Esto es lo que soy, no puedo seguir fingiendo ser algo que no soy… Si esto te molesta, te puedo dar tu libertad… Lo que menos quiero en esta vida es verte sufrir mi amada Dao.
    
    D: ¿Me amas?
    
    C: Con todo mi ser… Esto será más fácil si te tengo a mi lado.
    
    D: *inhalo fuerte y liberó un suspiro largo* Lo intentaré… Lo haré por amor… Porque te amo, pero, si no logro adaptarme, veré que hago con mi vida.
    
    C: Cualquier cosa que decidas, te apoyaré amor mío, aún si nos separamos, siempre estaré para tí, siempre te amaré.
    
    D: Te amo Chai… Siempre te amaré.
    
    Abrazados en su lecho matrimonial, envueltos por sábanas ...
    ... que huelen a sexo, semen, fluidos y orines. La pareja tailandesa descansa sumida en un sueño reparador.
    
    De vuelta en casa, Owen revisa sus pendientes matutinos. El semental canadiense vive al límite de la ley. Tiene una pequeña constructora que hace trabajos de renovación y pequeñas construcciones. 50 indocumentados latinos trabajan para él, se forra en dinero mientras que a ellos les paga el mínimo permitido.
    
    La mañana siguiente firmará contratos, recogerá planos y le entregará a su mano derecha, “el capataz”, los proyectos de la siguiente semana. El capataz es un salvadoreño de 30 años que ha trabajado para Owen desde que llegó a Canadá con su esposa.
    
    Respeta y admira a Owen, el pobre no sabe que mientras él trabaja, su jefe se da una vuelta por su casa para darle a su esposa una buena ración de pene, ignora que el hombre al que ayuda a inflar sus bolsillos es el padre de sus dos hijos, que, para fortuna de Owen y la esposa del capataz, se parecen a ella.
    
    Desnudo en su sala Owen se frota la verga, huele a culito de sissy y puchita amarilla, tiene energía y ganas de más, pero debe ser paciente, su plan es desaparecer de la vida de los tailandeses una semana entera, hasta el siguiente descanso, así tendrá a los dos juntos para seguir con la fiesta.
    
    Mientras eso sucede, la esposa del capataz pagará el precio de la calentura de Owen, y créanme, esa mujer pagaría por tener al jefe de su esposo en la cama. 
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