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Azafata de vuelo
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... pudiéndolo hacer ante el peligro de poder ser escuchados. El hombre buscaba subirme la falda, pero ante lo ajustada que se hallaba y mi nerviosismo no lo lograba, de forma que tuve que ser yo misma quien lo hiciera dejándola a medio subir y apareciendo la nalga derecha a su vista. Jacques la contempló brillándole los ojos obscenos, pegados como estábamos y yo con el trasero echado indecentemente arriba, sonriendo perversa. Me dejaba mirar por el guapo capitán, era morboso estar allí como nos encontrábamos, sus manos recorriéndome entera desde los muslos hasta alcanzarme el pecho que apretó con fuerza por encima de la chaqueta del uniforme. - Así capitán, así… -reía provocándole a seguir. - ¿Te gusta pequeña? –la mano masculina manoseándome procazmente el trasero y yo permitiéndole hacer disfrutando el cálido roce. Girada hacia él y reclamándole más nos besamos uniendo los labios suavemente, al tiempo un beso delicado pero profundo por lo muy ansiosos que nos sentíamos. Pidiéndole nuevos besos al alargarle la mano al cuello para de ese modo quedar más pegados. Y la nervuda mano masculina resbalaba glúteo abajo, subiéndola y bajándola al clavar los dedos haciéndome temblar toda. Bajó entonces a mis pies, mirando bajo la cortinilla para así quedar tranquilo. Nada se oía, Yoon y Mathew se encargaba perfectamente de los viajeros que a esas horas de la madrugada debían dormir en sus asientos y el segundo de abordo en la cabina, controlaba los radares de cualquier ...
... imprevisto. Nadie nos echaría de menos durante un buen rato. Tomados los muslos con las manos, el capitán Castelo aprovechó mi quietud para morderme levemente el cachete, llenándolo luego de besos recorriendo toda la zona. Yo me retorcía muerta de placer, disfrutando sus tímidos mordisquillos con los que notaba la piel erizarse. Sobre los zapatos me elevé aún más echando el culo atrás al ofrecerme a la tentadora caricia. El culo elevado, me removía bajo sus labios y sus dientes, meneando el culo como forma de provocación perfecta. Ningún ruido hacíamos, si acaso algo los labios del hombre resbalándome por encima. Por mi parte, solo podía apretarme los labios para no gritar, los ojos entornados como una puta en celo, y sin dejar de remover las ancas en círculos de lo más insinuantes. Separándose volvió a empaparse de mis formas, bajando y subiendo las manos mientras le miraba, sonriéndole ladina y animándole a continuar. El capitán comprendió a la primera mi mucha necesidad y de ese modo siguió y siguió rozándome camino de nuevas sensaciones. La lengua lamiéndome la nalga de abajo arriba y luego tiernos besitos por toda ella hasta pasar a la otra que llenó de besos y mordisquillos tenues pero electrizantes para mi persona. Con las manos me apretaba con fuerza, subiéndolas a la cintura enganchándome bien y bajando a la redondez del trasero en el que centraba su mayor atención devorándolo dueño del mismo. - Eres preciosa pequeña –un mínimo susurro pero que, con claridad, ...