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Azafata de vuelo
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... palpitar elevándose vanidosa frente a mis ojos. Rozando el tallo con los dientes hasta arrancarle un gruñido ahogado, abrí la boca sonriéndole en mi malicia. Golpeé el glande contra la lengua y una vez más adentro, chupando y succionando sin respiro. - Me encanta tu polla… he probado pocas tan gordas y largas… ¡Además la mantienes muy dura, joder! –exclamé sacándola de la boca y pajeándola con rapidez entre los dedos. - Eres una buena PUTA… sigue, sigue mamándomela, me encanta como lo haces con tus labios rojos… -declaró en su inmovilidad mientras yo me encargaba de todo, orgullosa de elegir hoy el rojo. Así estuve disfrutando del enorme grosor, tan pronto lamiéndolo y llenándolo de mis babas como todo para adentro enterrándolo hasta el final. Mientras envolvía el brillante capullo con los labios, con la mano le masturbaba moviéndola en pequeños círculos alrededor del tallo. Tan grande y larga era, que tuve que hacer uso de ambas manos para poder continuar mi labor… su glande era un casco alemán. - ¡Joder nena, eres buena! «No lo sabes tú bien» pensé para mí, abandonándola finalmente a su suerte y viéndola perfectamente lista y presta para la batalla. Esa polla ya estaba en condiciones de entrar en mi útero, esperando que fuese él quien siguiese la fiesta, me puse en pie al agarrarme Jacques del cuello besándome lleno de inconfesado apetito. Labios contra labios, lengua contra lengua, las manos masculinas me tomaron de la cintura para enseguida empezar a ...
... soltarme los botones de la chaqueta. Le tenía loco era evidente, tan loco y perturbado como yo lo estaba por ese maduro semental que ya había dejado un largo rastro de herencia genética en este mundo, con cinco hijos a sus dos esposas y otros tantos a sus amantes. Dos, tres botones me soltaron antes de besarnos en un rápido piquillo. La blusa abierta y tirada a los lados, el sujetador aparecía ante el hombre mostrándome seguramente más sugerente a sus ojos. Poniéndome de espaldas a él, me sabía ya dispuesta para ser poseída. Con la mano caída en la nalga, me ofrecí sin ambages. Realmente le necesitaba dentro de mí. Trajinando detrás, se le hizo la boca agua al rozarme el chochito que pronto sería suyo. - Métemela… por favor, por favor mé…temela toda y córrete dentro… ¡Lo necesito! - Qué estrechito y húmedo lo tienes – Y eso que no pasaron ni diez horas del último polvo - ¡Oh! ¡No será que tú la tienes demasiado gruesa, cabrón! –respondí con sonrisa forzada. Con la pierna ligeramente doblada, se apretó entre los cachetes camino de mi empapado agujero del que pronto se apoderó quedando enterrado en mí. Me sentí llena de él, notándome la garganta reseca y cómo el miembro viril poderoso y firme me invadía las entrañas abriéndose paso entre las paredes de mi vagina sin atender a ETS o preñados a bordo, me la metió a pelo y yo ni se lo reproché, si ese día me quedaba preñada, sería más probable que fuese de mi novio. Cogida de las caderas apreté los ojos, con la boca ...