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Azafata de vuelo
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... macho maduro. Los gemidos silenciados del uno se mezclaban con los del otro, disfrutando el tórrido e inesperado encuentro esperando que aquello no acabara nunca. Y así sin parar de cabalgar, espoleando mi montura y lanzada en el fragor del galope camino de más y mejores emociones. Me mataba, aquel cabrón me mataba con su incansable aguante e inmensa verga. Yo me corría y casi ni reparaba en ello, tan ida y confusa me encontraba. Adelante y atrás, arriba y abajo ordeñándole de la mejor manera que sabía. Los dedos corriendo entre mis piernas, el pobre clítoris recibía mis violentas atenciones maltratándolo una y otra vez, duro e irritado. Me iba a correr, haciéndoselo saber al quedar parada haciendo círculos, gruñendo agitada y jadeante. - ¡Me tienes loca, me vas a matar a pollazos, cabrón! –aseguré una vez recuperada del orgasmo. - ¿No quieres más nena? –las manos del hombre descansando en mis muslos. - ¿Es que hay más? ¿Cuándo piensas correrte de una vez? –pregunté forzando la sonrisa. - Todo lo que tú quieras… sólo tienes que pedirlo. - ¿Es eso una oferta? –le interrogué girada hacia él. - Bueno, es solo que me gustaría repetirlo. - A mí también –exclamé convencida al elevarme y tomarle la polla echada a sus pies. Entre sus piernas y tras ponerme a cuatro patas, chupé su pollón succionando el mismo al tiempo que con las manos le pajeaba esperando la copiosa lefada. Adelante y atrás a lo largo del recio mango, supe que no tardaría en correrse. ...
... Respiraba Jacques con evidente dificultad por lo decidido de mi masturbar, enloquecida con lo enorme de aquel miembro viril que tanto y tanto me había hecho gozar. - ¡Qué polla más enorme tienes… me encanta! –decía yo pajeándole ahora con las dos manos. - ¿Puedo correrme en tu coño? –la voz del guapo capitán en un retraído murmullo. Sin decir palabra atiné a asentir meneando levemente la cabeza. Se puso tras de mí de pie mientras yo mantuve la posición de perra sobre el camastro, me en endiñó de un solo golpe. Solo podía abrir los ojos de tanto en tanto, mientras él podía observar cómo su rejón era recogido en mi boca golosa vertical, metiéndomelo más de la mitad. Mojé los labios pues notaba mi garganta reseca y sin saliva. Con las manos y la boca fui acelerando el ritmo en busca de su corrida. Envuelta con los labios vaginales, me la metía hasta los mismos huevos, más no se podía quedando ahogada pero no evitando el seguir por ello. Cabalgando, la sentía rozarme las paredes internas al deslizar cada centímetro, produciéndome escalofríos y obligándome a pegarme a mi amante unos segundos, segundos que aprovechaba para besarnos y sentir en mi la boca del coño el brillante y palpitante glande que rodeaba con los labios que formaban un pequeños círculo entorno al bajado. Eso al hombre le gustaba, pues gemía débilmente echando adelante el vientre. Las manos firmemente apoyadas en las sábanas, tenía ahora necesidad de agarrarlas sin dejar de elevar el culo para que me ...