1. Azafata de vuelo


    Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos

    ... pie –dije esbozando una sonrisa de agradecimiento.
    
    Cada vez me sentía más complacida y relajada bajo el roce de aquellos dedos corriendo arriba y abajo por encima del empeine, la planta y los dedillos que la media cubría. Tomándome el talón y el tobillo, haciendo fuerza sobre ellos al presionar levemente. Con el dedo pulgar encima de la planta lo que me causaba un inevitable cosquilleo.
    
    - Relájese… relájese y disfrute sin miedo –los dedos trabajándome con pericia y suavidad subiendo cada vez más la pierna.
    
    Sentada frente al hombre y en silencio, tan solo me apretaba los labios para así poder callar el alivio que notaba. La pierna estirada hacia él pasó ahora a dedicarse al otro pie con el mismo interés y detenimiento. Era fantástico el roce de los dedos por la pantorrilla y luego verlos correr por el gemelo y el tendón de Aquiles. Tan a gusto me sentía con todo aquello que ahora sí no pude evitar lanzar un débil suspiro de satisfacción.
    
    - ¿Mejor? –la voz del capitán preguntando mientras el par de diabólicas manos no dejaban de correrme la pierna casi hasta la rodilla.
    
    - Mucho mejor sí, gracias muchas gracias.
    
    La mirada del hombre clavada entre mis piernas y entonces me supe pillada en falta, con las piernas abiertas entre las que sin duda podía ver el inicio de mis braguillas. Traté de cerrarlas, pero no me dejó, sujetándome con fuerza el pie para que no lo hiciera. Y así continuó su faena, los dedos deslizándose muy lentamente pie arriba y más allá por ...
    ... encima de la fina tela de la media.
    
    Empecé a sentirme cachonda con aquello, lo sé, no pude evitarlo allí los dos solos y en situación tan agradable con aquel hombre maduro y tan interesante. No estaría mal tener algo con él, pero dónde. El recuerdo de Alejo desapareció por completo de mi cabeza, centrada como estaba en aquellas suaves y delicadas manos corriéndome el pie, acariciándome hasta llevarme a relajar. Volví a suspirar esta vez más alto, aunque no en demasía.
    
    - Tiene unos pies preciosos –aseguró con voz grave y segura.
    
    - Gracias capitán –respondí balbuceando y sin saber dónde meterme tras sus palabras.
    
    Muy cerca el uno del otro, sentí crecer la evidente atracción entre ambos. Era aquello una locura, pero realmente podía haber algo allí con aquel hombre. En silencio la mirada del capitán no engañaba, me deseaba y por mi parte y sin buscarlo algo bien profundo parecía haber conseguido despertar en él.
    
    - Deme el pie –pidió tras coger los zapatos del suelo para ayudarme a ponerlos.
    
    Y entonces y sin pedir permiso, se lanzó empezando a darme pequeños besitos en el empeine, chupándome a continuación los dedillos por encima de la media lo que me hizo saberme más excitada aún.
    
    - Oh capitán, qué osado por su parte –declaré, pero sin apartar el pie, sonriéndole con un punto de picardía malsana.
    
    Sin decir palabra, me calzó primero el uno y luego el otro de aquel modo exquisito que tanto me gustó. Los sentía ahora más cómodos y menos apretados tras el masaje ...
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