-
Nos quedamos a medias
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Infidelidad Autor: beachboy, Fuente: SexoSinTabues30
Nos conocimos en redes, como pasa muchas veces. Comentarios inocentes al principio, risas en las historias, después mensajes en privado, y poco a poco… fotos. Fotos que subían de tono con cada noche que pasaba. Él tenía novio, sí, pero las cosas parecían más laxas entre ellos —o eso me hacía creer—, porque no se detenía al mandarme videos tocándose, mostrándome su verga dura, o pidiéndome que le mostrara más. Nunca nos habíamos visto en persona, hasta esa noche. Me escribió para invitarme a un bar. «Nada serio, solo ponernos al día y echar unas chelas. Mi chico está de viaje», dijo, como si necesitara justificarlo. Acepté, aunque una parte de mí sabía que no iba a ser una noche normal. Lo vi esperándome afuera del bar. Más guapo que en las fotos. Sonrisa tímida, pero ojos que ya sabían demasiado. Nos abrazamos como viejos conocidos, pero el roce de su cuerpo me dejó caliente desde el inicio. Entramos, pedimos algo de tomar, charlamos… pero la noche fue, para ser sincero, algo sosa. El lugar no ayudaba, y aunque tratábamos de mantener el mood relajado, la tensión entre los dos se notaba. Cuando salimos, caminamos por calles medio vacías. Él fumaba, yo solo escuchaba. De pronto, sin mirar, tomó mi mano y la bajó hacia su entrepierna. Su verga estaba dura, muy dura. Me la dejó ahí, como si no hubiera nada que explicar. Lo miré. No dijo una palabra, pero su respiración se aceleró. —Vamos a mi depa —le dije. No respondió. Solo asintió, tragando ...
... saliva. Apenas entramos, me empujó contra la puerta y me besó con una necesidad que no esperaba. Me apretaba fuerte, su lengua invadiendo la mía, sus manos bajando a mi trasero. Me desnudó rápido, como si se estuviera desquitando de todas las veces que se tocó con mis fotos en la pantalla. Yo le arranqué la ropa también. Su verga salió recta, gruesa, palpitante, y sin decir nada me arrodillé y la metí en la boca. Se la chupé lento, con hambre. Él gemía suave, con una mano en mi cabeza y la otra acariciándose los pezones. Pero no se quedó quieto. Me hizo levantar, me besó otra vez, me llevó al sofá y me tumbó boca abajo. Abrió mis nalgas, escupió directo en mi agujero y empezó a lamerme el culo con una entrega que me rompió por dentro. Me abría con los dedos mientras me lamía, profundo, húmedo, dejando escapar sonidos ahogados de placer. —Tu culo sabe rico —susurró antes de volver a chuparlo más. Me giró. Ahora me tocaba a mí. Lo empujé al sillón, le abrí las piernas, y bajé directo a su culo. Lo lamí sin parar, mientras él gemía como perra, con las piernas temblando, su verga goteando sin tocarla. Después de un rato, se subió encima de mí, intentó acomodarse. Me escupió en el ano y empezó a empujar, con cuidado. —¿Lo has hecho antes? —preguntó, jadeando. —No… es la primera vez —dije, algo tenso. Me miró. Lo intentó despacio, presionando, pero el cuerpo no cedía. Yo jadeaba, más por la sensación nueva que por dolor. Lo intentó una vez más, lento, con la punta apenas ...