1. El entrenamiento de Alina - V


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Cory, Fuente: TodoRelatos

    En la noche Rowan la hizo entrar al cuarto y señaló hacia el centro, donde ahora colgaba en el centro una barra metálica con esposas forradas en cuero. Las movió para que tintinearan.
    
    —Aquí. Brazos arriba.
    
    Alina temblaba de anticipación. Sin dudar, alzó los brazos y permitió que él le asegurara las muñecas con un clic frío de las esposas. Sus pechos se alzaron con la postura forzada, los aros de diamantes brillando en sus pezones tensos.
    
    Rowan la rodeó como un depredador, mirándola con deseo y crueldad calculada.
    
    —Hoy voy a follarte el culo, Alina. ¿Te gusta la idea?
    
    Ella estaba sonrojada, con el cuerpo ya húmedo de puro condicionamiento.
    
    —Sí, papi…
    
    —Dilo mejor.
    
    —Me gusta mucho, papi… quiero que me folles el culo.
    
    Él sonrió satisfecho.
    
    —Levanta más ese culito para mí y abre las piernas.
    
    Ella obedeció, arqueando la espalda como una gata en celo. Rowan deslizó la mano por su nalga, acariciándola, luego le arrancó el dildo largo y ancho que había estado entrenándola durante días.
    
    El tapón salió con un chasquido húmedo, y Alina gritó por la súbita presión liberada.
    
    —¡Ahh!
    
    Rowan le dio un azote seco.
    
    —Nada de gritos a menos que yo lo diga.
    
    —¡Perdón, papi!
    
    Él se escupió en la mano y se frotó su polla dura y venosa. Luego la posicionó en su entrada ya dilatada y la obligó a relajar.
    
    —Respira… serás mi buena puta anal…
    
    Ella temblaba.
    
    —Sí, papi… tu puta anal…
    
    Él empujó lentamente, forzándola a abrirse. Su ano se ...
    ... distendió dolorosamente, pero estaba entrenada y húmeda de los aceites. Rowan disfrutaba cada centímetro que entraba.
    
    —Ya sabes lo que quiero que digas.
    
    Alina, con la voz rota y temblorosa, murmuró:
    
    —Fóllame duro, papi… destroza mi coño de puta…
    
    Rowan gruñó con placer sádico y empezó a moverse. Sus embestidas se volvieron brutales, con la pelvis chocando contra sus nalgas, haciendo rebotar la carne. Su mano se cerró en su cuello, presionándolo con firmeza, regulando su respiración.
    
    —Oh, Alina, tu culo es mejor de lo que imaginé. Estoy adicto, voy a follarte mucho el culo de ahora en adelante. ¿Te gusta, verdad?
    
    Ella abrió los ojos llorosos, jadeando con dificultad, excitada por la asfixia ligera.
    
    —Sí… papi… más… ¡más duro…!
    
    Rowan la follaba con golpes profundos, haciéndola convulsionar. Cada vez que se tensaba demasiado, aflojaba el agarre del cuello solo para volver a apretarlo.
    
    —Dime cómo se siente.
    
    —¡Me quema, papi… se siente… tan grande… tan duro…!
    
    —¿Te gusta ser mi puta anal?
    
    —¡Sí, papi!
    
    Él terminó corriéndose dentro, llenándola por completo, pero no se detuvo. La soltó solo para dejarla colgando, con la cabeza gacha, temblorosa. Retiró su polla lentamente, manchada de semen. Ella gimió, exhausta.
    
    —No acabamos.
    
    Rowan salió, metió dos dedos en su ano y los llenó de semen. Entonces se los metió en la boca a Alina.
    
    —Chúpalos.
    
    Ella obedeció con ansias.
    
    Rowan la soltó de las esposas y la arrojó a la cama. Ella apenas podía ...
«123»