-
Manual de cómo manducar coño y polla en condiciones
Fecha: 02/04/2026, Categorías: Poesía erótica, Autor: El Manso Embravecido, Fuente: CuentoRelatos
Para deleitarse con los aromas y efluvios de un hermoso chocho; es conveniente que la chica adopte la postura de litotomía, mostrando el bizcocho. ¿En qué consiste esta postura? ¿Sois acaso pioneras? Pues acostada boca arriba con las piernas bien abiertas y sujetas a perneras. El chico, como ginecólogo, exploraría el exterior e interior del suculento coño abultado; la verticalidad de esos peculiares labios no impedirán el morrearlos, con buen resultado. Lamer, chupar, mordisquear y sorber la sabrosa almeja en extensión y profundidad; es fundamental para que la hembra llegue al clímax varias veces y con intensidad. Sin remilgos ni miramientos el hombre, con su puntiaguda lengua, debe repasar las internas paredes vaginales; succionar, saborear y tragar los deliciosos y pegajosos caldos, con actos ceremoniales. Y sin descuidar perineo, ojete y raja anal lamer restos de chocolate que pudiera haber; ser un bidé humano aumenta la libido y es una costumbre que no se ha de perder. Los mal llamados preliminares en verdad son sexo del bueno; si utilizas con destreza tu lengua, la chica puede en dos o tres ocasiones cantar pleno. Si sufres de impotencia y a tu esposa no quieres perder; bájate al pilón, que no te canse de la Fuente de la Vida el ...
... beber. Ahora vayamos a polla y escroto, la chica debe ensalivarlos en abundancia; el tronco, sobre todo por la base, ha de lamerse con jactancia. Al macho, aunque hetero, también se le besa y lame el trasero; a nadie le amarga un dulce. ¡Regala cosquillitas en raja y ojete, con mucho esmero! Si quieres que el fulano de turno se corra enseguida; céntrate en el glande. Mama y succiona, ¡qué tu boca le preste una buena acogida! Para que sus descargas no te pillen desprevenida y te manchen el rostro; mientras le zurras la sardina métele un dedo meñique en la uretra, frenarás al calostro. Si por el contrario prefieres que la felación dure algo más, para disfrutar del manduque; has de ser astuta para evitar que llegue al clímax o se le vuelva morcillona. ¡Qué la erección no caduque! Besitos húmedos y cortos por todo el capullo y el resto del tronco son una buena opción; juguetear con su rabo, a fuego lento, sin correr el riesgo de adelantar la explosión. Cuando el rabo comience a manar su blanquecina y espesa lava, calca fuerte el dedo en la uretra, de forma incisiva; a los pocos segundos, cuando saques el dedo, el esperma saldrá casi sin fuerza ofensiva. Es un buen método para no estropear el traje de noche; y tener que discutir con él o hacerle un reproche.
«1»