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La intrusa: infidelidad lésbica con otra mujer
Fecha: 03/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: johnsmith2347, Fuente: CuentoRelatos
... haya escuchado, porque nuestra casa no es muy grande. Los días pasaban. Nunca le había sido infiel a mi esposo, mucho menos con una mujer. Pero por alguna razón, fantaseaba mucho con ella, lo cual me llevaba a tener orgasmos muy ricos a solas. Pero al final sabía que solo era una fantasía, que nada pasaría entre ella y yo. A menos que yo hiciera algo. Un día vi que se metió al baño y abrió la llave del agua. Estaba por ducharse. No sé qué me pasó pero me armé de valor, me desnude y entré a la regadera con ella. – Ella al verme se tapó los senos con sus brazos pero su vello púbico estaba al descubierto. Daniela me observaba asombrada. – Daniela, eh… solo quería decirte que eres muy bonita y yo… este… no, no me hagas caso. Creo que mejor me voy. Discúlpame. – Espera. – Me dijo tocándome el hombro. Bajo los brazos, quedando sus pechos al descubierto. – ¿Sabes? El otro día te escuche mientras disfrutabas con tu esposo. – Me comentó mientras se acerca a mí. – Que pena, debimos ser más cuidadosos. En esta casa todo se oye. – Le dije sonrojada. – Solo quería decirte que me agradó lo que escuché. – Me dijo sonriendo pícaramente. – ¿Te gusta mi cuerpo? – Me preguntó al tiempo que se acariciaba el pezón derecho. – Eh… si, eres muy guapa – Le respondí. – ¿Y si nos dejamos de juegos? – Me preguntó al tiempo que se hincaba ante mí Me tomo por los tobillos y se acercó a mi entrepierna. De pronto comencé a sentir sus besos en mi zona ...
... íntima. Mi piel se erizó al sentir sus labios. – No Daniela, no – Quería que se detuviera, pensaba que eso no debería de estar pasando, pero yo lo propicié, y es que en el fondo si quería que me hiciera suya. Daniela comenzó a combinar sus besos con su lengua y fue ahí cuando ya no pude resistirme más. Comencé a gemir y a gemir… muy fuerte y muy rico. Coloqué mi mano en su cabeza para indicarle que continuara. Que me estaba gustando su lengua ahí, en ese punto tan especial. Se puso de pie y comenzamos a besarnos apasionadamente mientras nos acariciábamos las nalgas y los senos. Después de aquel día comenzamos a tener encuentros sexuales casi a diario. En la ducha y en las camas. Todo parecía ir bien para mí. Durante al día disfrutaba del sexo con una linda chica y durante la noche con mi esposo. Pero aun así, no podía quitarme de la mente que mi esposo podría estarme engañando con ella. Un día me arme de valor y lo confronté. – ¿Te gusta Daniela verdad? – Eh, este… no – No mientas, ella es muy bonita y lo sabes. – Bueno, sí, es muy atractiva. Me dijo. – ¿Y serías capaz de engañarme con ella? – Eh, no – Me dijo mientras miraba hacia otro lado. Ahí fue cuando me di cuenta que algo había pasado entre ellos. – No mientas. – Le dije molesta. – Tienes razón… te he fallado, me siento muy mal. – Me dijo con voz entrecortada. – ¿Qué fue lo que pasó? – Un día tú estabas durmiendo. Yo estaba en el baño afeitándome cuando de pronto entró ...