1. Por un seguro, voy a asegurar una cojidita. Parte 1


    Fecha: 08/04/2026, Categorías: Masturbación Transexuales Voyerismo Autor: danielasolatrans, Fuente: SexoSinTabues30

    Relato sugerido por un seguidor de mi perfil. (si deseas escríbeme a mi telegram y cumplimos tu fantasía más ricas que tengas @Danytranssola)
    
    A mis 35 años, tengo dos caras: afuera, un caballero de 1.65, delgado, con pelo castaño ondulado y piel suave, siempre en jeans y camisetas discretas, un chico normal que nadie sospecharía. Pero en la intimidad, soy una nena zorra, adicta a que me usen como puta. Esa mañana, estaba en mi departamentito, estresada por un trámite de seguros que me habían pedido, pero también tan cachonda que no podía pensar en otra cosa. Me desperté jugando con mi anito, metiéndome un dildo pequeño mientras gemía como nena, imaginando vergas duras llenándome. Pero no acabé; el estrés me cortó el rollo, así que decidí alistarme para ir a la oficina. Como soy una zorrita morbosa, no pude resistirme: me puse una tanguita negra de encaje que me apretaba el pene pequeño, un top rosa ajustado, una falda plisada negra cortísima que dejaba mi culito casi al aire, y medias blancas hasta el muslo con un liguero de encaje a juego. Antes de salir, saqué mi plug favorito, negro y mediano, me escupí en los dedos, me unté el ano y me lo metí despacio, gimiendo bajito mientras mi culo lo tragaba. Cada paso hacía que el plug me rozara por dentro, enviándome chispas de placer. Por fuera, me puse un abrigo largo para cubrir mi outfit de nena puta y mantener mi fachada de caballero. Llegué a un edificio alto en el centro, el tipo de lugar con oficinas serias y aire ...
    ... acondicionado frío. Entré al ascensor, y cada movimiento hacía que el plug se moviera en mi ano, haciéndome morder el labio para no gemir. Mi pene estaba duro bajo la tanguita, y sentía mi culito mojado de puro morbo. Al llegar al piso, me quité el abrigo, dejando mi falda y top a la vista, y entré a la oficina. Ahí estaba él: un chico blanco, alto, de unos 28 años, guapo como modelo, con pelo corto rubio, ojos verdes y un olor a colonia cara que me mareó. Llevaba una camisa blanca ajustada que marcaba su pecho firme y unos pantalones grises que no podían esconder lo que tenía abajo. «Hola, soy Diego, te ayudo con lo del seguro», dijo, con una voz profunda que me mojó el culito al instante. La conversación del trámite fue normal: papeles, preguntas, números. Pero yo no podía concentrarme; el plug me rozaba con cada movimiento, y mi tanguita estaba empapada de lo cachonda que estaba. En un momento, Diego se levantó para buscar unos documentos, y uff, ahí lo vi: su verga dura, marcándose a un lado en los pantalones, un bulto que saltaba como si quisiera romper la tela. Mi pene dio un brinco bajo la tanguita, y sentí una erección tan fuerte que casi gimo. Él se dio cuenta de mi mirada, porque empezó a pasearse por la oficina, deteniéndose cerca de mí, dejando que su bulto quedara a la altura de mis ojos. «Algo más que necesites?», preguntó, con una sonrisa pícara, y yo, tratando de mantener mi lado santita, solo dije: «Eh… no, todo bien», aunque por dentro era una zorra ardiendo. Mi ...
«12»