1. El paraíso del cornudo (extracto 6)


    Fecha: 16/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos

    EXTRACTO DE MI NUEVA NOVELA "EL PARAISO DEL CORNUDO"
    
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    Bajé la escalera desde el piso de las habitaciones con el máximo sigilo, intentando no cruzarme con mi cuñado. No me apetecía que apareciera Manuel y tener que quedarme a charlar con él, perdiéndome una conversación que se adivinaba jugosa.
    
    Las rodillas me temblaban por la curiosidad.
    
    Me situé junto a la puerta de la cocina, pegado a la pared. De cuando en cuando asomaba un ojo para ver lo que hacían las hermanas, además de mantener la oreja siempre alerta. Era una situación de riesgo, no había donde esconderse. Si Manuel aparecía por la escalera me iba a pillar infraganti.
    
    —Jolín, qué buena está la limonada de Noelia, ¿no te parece?
    
    Había sido la voz de Alma, y la réplica de Leire fue instantánea.
    
    —Venga, hermanita, déjate de chorradas y ve al grano… —dijo como con prisa—. ¿Cómo va la cosa?
    
    Parecía que la curiosidad de mi mujer solo podía competir con la mía propia.
    
    —Pues ni bien ni mal, poco a poco…
    
    —Jo, chica, ¿no puedes ser más específica? —insistió Leire dándole vueltas al vaso de limonada entre las manos.
    
    Se la notaba inquieta.
    
    —Pues de momento no mucho más, estamos en ello…
    
    Me estaba poniendo de los nervios. Alma parecía querer decir algo más, pero no atreverse a hacerlo.
    
    —Pero, ¿hay avances o no…? —volvió Leire a la carga.
    
    —Sí, sí que los hay… —aceptó por fin Alma.
    
    No tenía ni idea de lo que hablaban, y ellas no parecían querer dar detalles. Me iba a ...
    ... perder el meollo de la cuestión, que parecía de lo más interesante, aunque más por lo que callaban que por lo que decían.
    
    —Pues, venga, cuéntame los avances… Me vas a matar de la intriga…
    
    Esta había sido mi mujer, que hablaba tan en código como su hermana.
    
    —Mira, hermanita, ya sé que te lo tengo que explicar, pero no sé si te va a gustar… Si te lo cuento, prométeme que no vas a montar un follón.
    
    —Ufff… —resopló mi mujer—. Me estás asustando.
    
    Alma puso cara de circunstancias, pero calló esperando la respuesta de su hermana.
    
    —Está bien, te lo prometo —admitió Leire al fin con un suspiro de resignación—. Cuéntamelo todo y te aseguro que me aguantaré con lo que sea.
    
    —Vale, tú lo has querido… —sentenció Alma y comenzó su explicación—. Pues resulta que…
    
    Los músculos se me tensaron y el corazón comenzó a latirme desaforado. Iba a conocer el secreto que se llevaban entre manos. Y según Alma le iba a escocer a mi mujer, así que tenía que ser realmente grave.
    
    Cerré los ojos y me dispuse a escuchar el final de la frase.
    
    Pero de repente se cortó.
    
    Una voz de barítono había irrumpido en la escena, congelándola al instante. Llegaba desde el pasillo de las habitaciones. El «cuñadísimo» cantaba a todo trapo, como solía hacer cuando se sentía feliz. Y ahora debía de estarlo por el vocerío que le precedía.
    
    Abrí los ojos y descubrí como las chicas se callaban de golpe y giraban la cabeza hacia la puerta. El idiota de Manuel me había fastidiado la confesión de ...
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