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Plan cumplido con mi esposa
Fecha: 20/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Intercambios Autor: Papillo1980, Fuente: SexoSinTabues30
... habían hecho. Mientras limpiaban y se vestían, John no pudo evitar preguntarse qué traería la mañana. ¿Recordaría Lucy? ¿Estaría furiosa? ¿O sería como John, para siempre cambiado por los acontecimientos de la noche? Solo el tiempo lo diría. Por ahora, tenía el video, los recuerdos y el conocimiento de que había compartido algo con sus hermanos que nadie más entendería jamás. Y cuando se fueron, susurrando adiós, John supo que este era solo el comienzo de un nuevo capítulo en sus vidas, uno que estaría lleno de secretos y deseos tácitos que los unirían para siempre. A la mañana siguiente, Lucy se removió en la cama, con la cabeza palpitante y el cuerpo sintiéndose como si hubiera corrido una maratón. Se sentó, las sábanas se deslizaron hacia abajo revelando su desnudez. Los acontecimientos de la noche anterior volvieron a ella en fragmentos: las bebidas, las risas, la forma en que la habitación había girado a su alrededor. Pero había algo más, algo más oscuro, que persistía en los bordes de su memoria. Algo que le revolvió el estómago con una mezcla de vergüenza y excitación. John la observó desde el umbral del dormitorio, con el corazón latiéndole. Había repetido el video innumerables veces, cada visionado lo excitaba más que el anterior. Pero ahora, al ver su confusión, sintió una punzada de culpa. ¿Había ido demasiado lejos? ¿Alguna vez lo perdonaría? Respiró hondo y se acercó a ella, sentándose en el borde de la cama. «Oye, ¿estás bien?», preguntó, con voz ...
... suave. Lucy entrecerró los ojos hacia él, luchando por enfocar la mirada. «¿Qué pasó anoche?», murmuró, con voz ronca. John tragó saliva, con la mente acelerada. «Solo bebimos un poco demasiado», mintió, tratando de mantener un tono informal. «Te desmayaste en el sofá». Sus ojos buscaron la verdad en los suyos, pero todo lo que vio fue preocupación y un toque de travesura. «Está bien», dijo, lentamente, dejándose creer la mentira. Pasaron el día, con una tensión flotando en el aire que ninguno de los dos podía identificar con precisión. Pero al caer la noche y acostarse, John no pudo resistirse a volver a tocar el tema. «¿Recuerdas algo de anoche?», preguntó, con la voz un poco demasiado ansiosa. Lucy lo miró, con los ojos nublados de duda. «No», dijo, con la voz un poco temblorosa. «¿Por qué? ¿Qué hice?» John se inclinó y la besó, saboreando el tenue toque de menta en su aliento de la pasta de dientes nocturna. «Nada de lo que tengas que preocuparte, cariño», dijo, con la mano deslizándosele hasta la cintura. «Todo es solo un borrón». Y con eso, ambos dejaron el asunto en paz, el secreto enterrado entre ellos como una brasa caliente esperando encenderse de nuevo. Pero en el fondo, John sabía que la llama se había encendido, y solo sería cuestión de tiempo antes de que se descontrolara. Las semanas siguientes fueron una mezcla de tensión y excitación. John se excitaba cada vez que miraba a Lucy, con la mente llena de imágenes de ella siendo tomada por ...