-
Mi hijo me tiene chantajeada, con que se va a ir de nuestra casa.
Fecha: 21/04/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
Cuando llamé al trabajo de mi hijo, procurando por él, me enteré que, había sido despedido de la empresa en la que trabajaba, por su marcada conducta indecorosa y obscena, hacia el personal femenino, y varias clientes. Finalmente, cuando mi hijo llegó a casa, y antes de que se metiera en su habitación, le dije que necesitaba hablar con él urgentemente, él puso cara de fastidio, y me dijo. “¿Ya el chismoso del gerente, te contó todo verdad?” No me quedó más remedio que decirle que sí, pero de inmediato le comencé a decir que eso no era nada bueno, que bien pudieron haberlo denunciado a la policía, además de que lo despidieron. Su respuesta fue. “Si te vas a poner con eso, mejor me voy de casa.” me sorprendieron sus palabras, y como no estaba preparada escuchar eso, temerosa de que realmente mi hijo se fuera de casa, llorando le pedí que no me abandonase, fue cuando él me dijo en tono sarcástico. “De seguro no quieres vivir con un pervertido sexual como yo, que le gusta agarrarle las nalgas, culos, tetas y coños de las que se dejan hacerlo.” Yo caí en una especie de ataque de pánico, al escucharlo decir eso, y mi reacción fue, continuar llorando, pero de inmediato le dije sin pensar en las consecuencias, que él podía hacer lo que le diera la gana, pero que no se marchase, que yo no quería quedarme sola. Que debíamos estar siempre juntos, mi hijo me respondió en el acto. Y “¿Si te pido que me muestres tus nalgas, me las mostrarías?” Yo no sabía que responder, pero ante el ...
... fuerte temor que mi hijo me dejase sola, le respondí que, de forma automática, sin pensar le dije que sí. Renato se quedó en silencio por unos segundos, pero de inmediato me dijo. “Bueno que esperas para mostrarme tus nalgas, y tu culo.” En ese momento, no supe que hacer de inmediato, y ante el temor que se fuera a marchar de casa, le dije que ya se los iba a mostrar, por lo que, poniéndome de pie, y dándole la espalda a mi hijo comencé por desabrochar mi falda, para luego seguir bajándomela. Ya mis nalgas cubiertas por un fino panti de encajes negros, estaban ante los ojos de mi hijo, pero él me reclamó que era sin pantis, y resignada a sus pedidos, también me los bajé hasta los tobillos. Dejando ante los ojos de mi hijo, mis apretadas nalgas sin que nada las cubriese, nuevamente en fuerte tono de malestar, en su voz, me ordenó que separase las piernas que deseaba ver mi culo, y mi coño. El miedo a que, si me negaba hacer algo de lo que me ordenaba en ese momento, terminaría marchándose de casa, por lo que sin pérdida de tiempo abrí lo más que pude mis piernas. Él se volvió a quedar en silencio, observando mis nalgas, cuando en un tono amenazante de voz, me dijo. “Ahora quiero tocártelas, es más lo que me provoca es clavarte uno de mis dedos dentro de tu culo, ya mismo.” En ese momento no supe ni que hacer, pero no bien terminó de decirlo que sentí como mi esfínter era atravesado por varios de sus dedos, pero al mismo tiempo me ha dado un agarrón por el coño, que sentí sus dedos ...