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Hasta el lunes
Fecha: 21/04/2026, Categorías: Hetero Autor: YoAntonio, Fuente: TodoRelatos
Era mi primer proyecto de importancia en el laboratorio, con 47 años y después de varios aguantando a la cretina de mi jefa - una niña bien, aunque de niña ya tenía poco y era un par de años mayor que yo -, así que cuando me dijo que la parte de gestión recaería en una persona que acaba de incorporarse, no sabía si enfadarme o deprimirme, cuando me llamó a su despacho. Los siguientes días fijamos los siguientes pasos, mientras yo me encargaba de avanzar la parte científica y seleccionar personal, ella se encargaría de todos los trámites. La verdad es que era bastante eficaz de la forma más burocrática posible. Ni un plazo apurado, ni un trámite innecesario, pero tampoco la más mínima confianza, más allá de ofrecer un café si iba a la máquina a por uno. Un par de veces nos encontramos fuera del ambiente laboral, algo inevitable en una ciudad de provincias, una de ellas acompañada de Juan, a quien presentó como su novio en un intercambio de formulismos que no duró más de 3 minutos. Un par de meses después, todo seguía igual, eficaz, discreta, burocrática, nuestro contacto más íntimo fue cuando a la vuelta de vacaciones comentó que había estado en casa de unos amigos en Cádiz. No lo tomaba como algo personal, por lo que pude observar se comportaba igual con todo el mundo y mantenía una actitud calmada y sin altibajos. El día del cumpleaños de nuestra jefa, como todos los años, la plantilla fue “invitada” a tomar algo en un restaurante cercano. Un experimento me ...
... retuvo más de la cuenta y llegué algo tarde y cuando fui a entrar al local reparé en una figura entre las sombras. Reconocí a Montse, pero me sorprendió su cara desencajada. Su rostro habitualmente cortés, estaba crispado, con la mandíbula tensa y los ojos brillantes. El cocktail – pretenciosa forma de llamar a cuatro platos de embutido y un vino mediocre - discurrió sin problema. Montse no habló demasiado y cada vez que alguien se dirigía a ella desviaba la conversación hacia el trabajo para que yo llevará el peso de la interacción social mientras ella daba otro sorbo de vino. Cuando llegó el tono de felicitar a María – nuestra jefa – Montse tenía las mejillas ligeramente coloradas y después del consabido “felicidades, pensé que eras joven”, se disculpó diciendo que necesitaba algo de aire fresco y sin más se dirigió hacia la puerta. Un par de minutos después decidí seguirla de forma discreta. La encontré en el mismo rincón oscuro, pero esta vez estaba fumando y un par de lágrimas asomaban a sus ojos. Asentí y sin más nos dirigimos hacia el final de calle donde estaba la entrada al subterráneo. Durante esos breves minutos la conversación se limitó a la típica conversación sobre el frío, como forma de evitar temas incómodos. Tras retirar el ticket, nos dirigimos a su coche. Ella me miró como escrutándome, con una intensidad que no había visto nunca en sus ojos. Ella me miro en silencio y con un rápido paso en mi dirección, se pegó a mi cuerpo y buscó mi boca. Fue un ...