1. Antonio el camionero y la joven madre soltera (II)


    Fecha: 22/04/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Voyerismo Autor: AntonioSPA, Fuente: SexoSinTabues30

    ... endurecía de nuevo al pensar en lo que estaba a punto de hacer. Se puso un condón por decencia pero también por precaución, sólo quería follarla, no dejarla preñada. Entonces se acercó a la litera de Mila, observando su cuerpo dormido con una mezcla de deseo y culpa. Sabía que lo que estaba a punto de hacer era arriesgado, pero la excitación que lo consumía era demasiado fuerte para resistirse.
    
    Se arrodilló junto al pequeño catre, deslizándole las bragas a Mila con toda la delicadeza que le permitieron sus enormes manos. Las bajó lentamente, percibiendo la suavidad de su piel de veinteañera contra sus dedos, su olor a hembra. Luego, sin más preámbulos, se posicionó sobre ella, entre sus piernas, sosteniéndose con sus fuertes brazos para no aplastarla con todo su peso, y alineó su pene erecto con la entrada de su coño. Mila estaba húmeda, su cuerpo respondiendo incluso en el sueño, y Antonio no perdió más el tiempo. Empujó con fuerza, gruñendo al sentir cómo su polla gorda penetraba aquel coño caliente y ajustado.
    
    La joven inconsciente gimió en su sueño, su cuerpo respondiendo a pesar de estar dormida. Antonio sintió cómo sus huevos borboteaban calientes por dentro, una ola de placer que lo consumía por completo. Y en ese momento, la imagen de Clara volvió a su mente, más vívida que nunca. Se imaginó a la niña mirándolo con esos ojos grises llenos de curiosidad, su sonrisa inocente mientras su pene se balanceaba ante ella.
    
    —Joder, Mila —murmuró, su voz ronca y llena ...
    ... de deseo—. Sería un pecado no follarse un coñito como el tuyo.
    
    Mila gimió de nuevo, su cuerpo arqueándose ligeramente bajo el peso de la peluda barriga cervecera de Antonio. El hombre comenzó a moverse, disfrutando de la sensación de aquel coño jugoso y apretado rodeando su polla. Sus embestidas, lentas y controladas al principio, rápidamente se aceleraron a medida que su deseo crecía.
    
    Entonces, Mila despertó de repente, sus ojos abriéndose de par en par al ver al camionero desnudo sobre ella, su cuerpo fornido y velludo presionando contra el suyo. Una de las callosas manos del hombre se había colado por debajo de su camiseta y amasaba su pecho izquierdo con rudeza.
    
    —¡Antonio! —exclamó, su voz llena de sorpresa y miedo.
    
    Él le tapó la boca con una mano, sintiendo su corazón latiendo con fuerza contra su pecho.
    
    —Shhh —chisteó—. No despiertes a Clara.
    
    Mila lo miró, sus ojos llenos de confusión y algo más que Antonio no pudo identificar. Lentamente, relajó su cuerpo, sus manos moviéndose para aferrarse a los hombros de Antonio. Él interpretó ese gesto como una señal para continuar, y reanudó sus embestidas, más fuertes y más rápidas esta vez.
    
    El camión temblaba ligeramente con cada movimiento, pero Antonio no podía detenerse. Con cada embestida, la imagen de Clara no dejaba de aparecer en su mente. La inocencia de la niña, su curiosidad, su risa mientras su pene «bailaba»… Todo eso se mezclaba con la sensación de follarse a Mila, creando una fantasía que lo ...
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