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Mi suegro me coje por el culo, en mi cama matrimonial
Fecha: 25/04/2026, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
... fácilmente. Mi suegro, me lo hizo saber, estas lista perrita, lista para la verga de tu suegro. Seguía con los ojos cerrados. Por un instante se separó de mí. Supuse para desnudarse. Así fue. Tras unos segundos que se hicieron interminables, sentí que me hablaba directamente al oído. -¿Diana estas lista? -No le respondí. Solo gemí. Se echo encima mío. Me seguía diciendo groserías al oído. Eso me gustaba. En mi cama matrimonial, con la cuna cerca, sentir sus palabras asquerosas y ofensivas, me excitaba aún más. Separó mis nalgas con sus manos y acomodó su verga en mi hoyito. No la había visto erecta. No tenía idea de lo que me penetraría. Sabía que era grande, quizás muy grande y así fue. Era muy grande. Empujó y con mi excitación entró fácil, pero el siguió empujando y empujando, entrando centímetro a centímetro y sentí como mi culito empezaba a sentirse lleno, hasta lo incómodo. Mi esposo no tenía una verga así y no estaba acostumbrada a ese tamaño dentro. Siguió penetrando hasta que se quedó quieto. Me dolía, bastante. Era demasiado grande y gruesa. No estaba acostumbrada a algo así atrás. Me dijo “Diana ya te la comiste toda, relájate putita”. Lo intenté, respiré profundo y poco a poco el placer fue invadiéndome, la incomodidad de su largo y grosor desapareció y tenía ya mi culito entregado plenamente a su virilidad brutal. Y realmente fue brutal. Comenzó a moverse salvajemente. Sacándola y ...
... volviéndola a meter. Estaba en el limbo entre el dolor y el placer y eso me hacía volar, gemir, murmurar incoherencias. De pronto me cogió por el vientre y me acomodó como perrita. Se puso de pie sobre la cama y empezó a cogerme así. A hacerme su perra en mi cama matrimonial. Llegué. Él siguió dándome. Luego se separó de mí y se acostó. Allí por primera vez, pude ver el tamaño de su mástil. Quedé sorprendida del tamaño de la verga que mi culito había aguantado. Me relamí pensando lo puta caliente que era. Me ordenó que me siente encima de él. Lo obedecí, pero siguiendo la costumbre con mi esposo, quise entregarle mi concha. Me miró y me dijo “eres cojuda, quiero tu culo”. Lo miré con sorpresa. Mi esposo nunca me había cogido por atrás en esa posición. Pero, lo acepté. Me adelanté ligeramente, instintivamente me incliné un poco hacia atrás, con mi mano derecha acomodé su verga en mi orificio palpitante y me dejé caer. Sentí su embestida. O, mejor dicho, mi caída. Sentí que me desgarraba y a la vez que mi placer se desbordaba. Me sentí llena, puta, plena. Tuve un orgasmo y otro, sentí que el mundo sólo era su pene enorme en mi culo estrecho. Me vine otra vez y él se volvió loco. Me insultaba, me decía que era una infiel de mierda. Se vino dentro. Me empujó sobre la cama. Se levantó. Se fue. Quedé allí entre adolorida y satisfecha. Con el culo palpitando aún, lleno de la leche del padre de mi esposo.