1. Dime que me vas a coger como a una puta (2)


    Fecha: 27/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Carolina1906, Fuente: CuentoRelatos

    ... la vista de mi motor, que continuaba temblando, y su concha que se abría gradualmente. Tenía en la boca esa famosa sonrisa de lobo mostrando sus colmillos y babeando de antemano por cualquier placer que fuera a tomar. Y luego, de repente, cayó sobre mis muslos, soltando un “¡ahhh!” de placer, que salía de lo más profundo de su pecho.
    
    Había colocado sus manos sobre mi pecho para tener una base más estable y comenzó un movimiento hacia arriba y hacia abajo, y a veces girando, penetrando mi aguijón profundamente en sus entrañas. Estaba subiendo muy alto, hasta que vio que el glande sobresalía por completo de entre sus labios vaginales y volvió a caer. El espectáculo que se me ofreció -yo un actor pasivo por el momento- fue sublime. Vi a una feroz amazona montando un orgulloso corcel, al que intentaba someter.
    
    Ella movía sus caderas hacia arriba y hacia abajo a una velocidad cada vez mayor, lo cual comenzó a anunciar que llegaba el orgasmo. Yo no quería acabar antes de Anna. Traté, con dificultad, de resistir el torrente que estaba a punto de romper sobre mí.
    
    Mi cuñada, mientras tanto, estaba encerrada en su placer. La vi gemir y torcer la boca, babeando sobre mí, tratando de retrasar el momento en que iba a ser abrumada por el orgasmo. Sus ojos se habían nublado y sus fosas nasales palpitaban. Me hubiera gustado guardar este espectáculo para la eternidad en un video, ¡era tan excitante! Entonces la vi que ya no podía contener más la cabeza, que movía de un lado a otro ...
    ... y de arriba a abajo, como si su cuello ya no pudiera sostenerla.
    
    “¡Sí! ¡Sí! ¡Sííí! ¡Soy una puta! Dime: «¡Anna es una puta!» ¡Dime!: «¡quiero follar una puta!» ¡Voy a acabar! ¡Sííí!”
    
    ¡Y tuvo un orgasmo!, emitiendo un larguísimo jadeo de placer y llenando mi bajo vientre con todo el fluido caliente que su vagina ardiente había producido durante el acto. Se derrumbó, completamente sin aliento, sobre mi pecho y siguió produciendo una gran cantidad de saliva, que en su mayoría terminó en las sábanas de la cama. Estaba feliz de que tuviera un orgasmo antes que yo. Me habría avergonzado si hubiera sido al revés. Mi máquina aún estaba en su estado máximo de erección. Solo bastaron unos cuantos movimientos de ida y vuelta en su maravillosa cueva pegajosa, ardiendo y amoldándose como una mano que la masturbaba, para que yo también soltara toda una corrida en un estertor de felicidad.
    
    Y eyaculé -en varias ráfagas sucesivas- en el fondo de su vagina una increíble cantidad de esperma espeso, ardiente y viscoso que salió casi de inmediato, expulsado al exterior por las idas y venidas de mi aguijón.
    
    Sentí el semen brotar de la concha de mi cuñada que vino a mezclarse, en mi pubis, con el fluido que ella había derramado en su goce. Pensé para mis adentros que las sábanas de la cama merecerían una buena sesión de lavado con agua caliente. Anna había apoyado su cabeza en el hueco de mi hombro derecho y trataba de recuperar el aliento. Su cuerpo estaba completamente pegado al mío: ...