1. El amigo de mi hijo


    Fecha: 01/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: klarisa, Fuente: CuentoRelatos

    ... introdujo en el interior de mi coño y comenzó a moverse, sin duda de una manera un poco torpe, pero se le notaba que tenía ganas de disfrutar, mientras metía mis pezones entre sus labios, aunque parezca contradictorio todo ello me proporcionaba un pacer muy especial, tuve claro que quería seguir desvirgando jóvenes.
    
    Me vine varias veces antes de que él sintiese que estaba a punto de correrse, en esos momentos paró y me preguntó:
    
    –¿Te puedo pedir algo muy especial?
    
    –Por supuesto mi amor, le respondí.
    
    –Quiero correrme encima de tus tetas, me pidió.
    
    –Soy toda tuya le dije.
    
    Y sacando su polla de mi coño se puso encima de mí, yo se la chupé un poco hasta que vi que se iba a venir y me retiré y todo su semen cayó sobre mis tetas.
    
    Después de esto nos sentamos a descansar, tumbados uno al lado del otro y cogidos de la mano, yo le pregunté porque no tenía novia, el un poco nervioso me contestó que era muy tímido y que además las chicas de su edad no le interesaban, que prefería a las mujeres más maduras.
    
    –¿Te gustan las amigas de tu madre?, le pregunté, su nerviosismo aumentó.
    
    Parecía que la idea de unir las palabras sexo y madre le ponían nervioso, yo al notarlo, desvié el tema y le dije:
    
    –Pues aquí tienes una viejecita a la que le encantas.
    
    Nos besamos dulcemente y entonces el me volvió a preguntar:
    
    –¿te puedo pedir, otra vez, algo especial?
    
    –Mi amor, ya has visto que estoy aquí para complacerte, pídeme lo que quieras.
    
    –Me gustaría ...
    ... metértela por el culo, lo veo en las pelis porno, pero mis amigos dicen que es algo a lo que las mujeres soléis negaros.
    
    –Cariño, me has ofrecido tu virginidad, no te puedo negar nada.
    
    Y le besé apasionadamente, después llevé mi mano a su polla y se la acaricié, y una vez más, su polla comenzó a crecer, cuando me pareció que ya estaba bastante dura me puse a cuatro patas, encima de la cama, y lo primero le pedí es que besara los cachetes de mi culo y que me pasará a lengua por ellos, lo hizo, noté que ponía mucho amor en ello y eso me gusto, después le pedí, que metiera uno de sus dedos dentro de mi culo, en esos momentos le dije:
    
    –¿Ves cómo cabe bien? Porque mi marido y algún otro, con sus pollas me lo han adaptado lo suficiente, así que estate tranquilo no me vas a hacer daño.
    
    Dije esto para tranquilizarle, lo siguiente que le pedí fue que me restregara su polla contra mi culo para que se pusiera más dura aún, lo hizo y con ella preparada le había llegado el momento de penetrarme, le animé a hacerlo y le fui indicando el ritmo, primero, aproximar su polla a mi culo enchufarla, y luego meterla de golpe y luego moverla a buen ritmo como si fuera un coño.
    
    Como un chico aplicado así lo hizo, y yo sentí como entraba en el interior de mi culo y se empezaba a mover con muchas ganas, lo hacía muy bien, como si fuera un experto y consiguió que gimiera como una cerda, desde luego si el chico vencía su timidez podría llegar a hacer maravillas con las mujeres.
    
    Los movimientos ...
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