1. Mi vecino drogadicto que me cogia


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Gays Masturbación Voyerismo Autor: Sexadicto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... herramienta de mi abuelo. Hablaba mirándome de pies a cabeza de modo que me volvió a excitar ver cómo clavaba su mirada en mis nalgas. Le dije que sí, que no había ningún problema y me dijo que si yo lo podía llevar. Le dije que sí que me siguiera entonces empecé a subir las escaleras y me puse súper caliente saber que yo iba caminando y que él iba detrás de mí viendo el esplendor de mi culazo que quedaba justo frente a su cara. Mis piernas gordas se iban frotando por debajo de mis huevos con cada paso que daba y me excitaba aun más. A media escalera con mi mano derecha me rasqué la nalga Pero más bien lo que hice fue abrirme un poquito el culito para que viera un poco más de mi ano. Volteé y vi su cara a unos cuántos centímetros cerca de mis nalgas y se miraba completamente hipnotizado por mi culo. El pene me empezó a babear de lo excitadísimo que ya estaba. Cuando llegamos arriba me paré justo en la puerta de mi cuarto me recargué y me empiné un poquito para sacar bien mis nalgas. Él estaba completamente cerquitas de mí sin tocarme y me di cuenta que él no se atrevería a hacer absolutamente nada así que decidí decirle que si no tenía ganas de hacer otra cosa. Solo se rió nervioso y me dijo que no sabía, entonces le pregunté que si yo le gustaba y me dijo que tenía un culo hermoso como el de una nena de 13. Le dije que si quería lo podía tocar. Pensé que me sobraría la pompi como lo habían hecho otros weyes a los que se los había ofrecido antes, luego les platicare. Pero ...
    ... cuando menos acordé ya tenía su manota bien metidas entre mis nalgas y su dedo indice sobando suavemente mi ano de arriba hacia abajo. La tenía bien rasposa y hasta sucia de tierra. Era la mano grandota y tosca de un hombre varonil y trabajador. Sentí muchos escalofríos y un cosquilleo que recorrió toda mi espalda. La piel se me erizó y sentía el placer más delicioso en mi ano y escroto mientras el masajeaba con su dedo rasposo mi culito suavecito y cerradito. Eche un gemido de placer y empecé a mover mis caderas hacia delante y hacia atrás pues era demasiado delicioso lo que estaba sintiendo. Sentía muchas cosquillitas entre las piernas y el deseo de ser penetrado. Con mi mano agarre su manota y la puse abierta entre mis nalgas y empuje su dedo medio entre mis nalgas para que siguiera masajeando. Sujete su mano y empecé a mover mi culito hacia arriba y hacia abajo, hacia enfrente y hacia atrás para sentir como la llema de su dedo frotaba mi ano desde donde terminan mis huevos hasta arriba de mi agujero. Mientras hacía eso le pedí que besara mi espalda lo que hizo rápidamente dándome besitos chiquitos y lamiendo mis hombros y mi cuello. Fue cuestión de unos minutos en lo que me masturbe sintiendo todo ese placer que me volvía loco de modo que termine echando chorros de leche que cayeron en el piso. Al terminar lo mire y la verdad me sentí tan avergonzado que solo me metí a mi cuarto y cerré con seguro y no lo volví a ver en todo el día. Los siguientes días que mis abuelos salían ...
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