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Ramira. 41. Sevillana casada.1
Fecha: 03/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: MaduroPorAndalucia, Fuente: TodoRelatos
... pelvis mientras yo empezaba a desabrochar el botón y bajar su cremallera, haciendo que se abriera esa tela para así arrastrar hacia mí la tela. Y pude ver como un tanga negro, fino, apenas tenía nada de tela y por supuesto, entre los labios de ella, con un color más negro y brillante, por la humedad conseguida tanto por mi saliva como por sus jugos. Ayude a esta mujer a quitarse el pantalón, primero quitando sus zapatos y luego esa tela. Ahora estaba ante una mujer que me miraba fijamente a mis ojos, sabiendo que no me iba a quedar mucho rato quieto. Yo no la miraba a los ojos, porque los míos solo miraban su tanga negro. Es como un imán para mí. Lo siento si parezco un salido, pero mis ojos aprecian mejor lo que luego mi lengua se va a comer. Digamos que no soy ciego para comer, tanto comida como coños o tetas. Me gusta ver y memorizar tan preciado manjar, por eso, cuando ella volvió a ver como mi cabeza se iba uniendo a su entrepierna, fue cuando de nuevo cerro los ojos, y solo sintió. Ahora mucho más nítido que antes. Cuando tenía mi nariz pegada a donde creo que tenía su pubis, alcé mis pestañas para ver donde estaba mirando esta mujer, y comprobé que tenía los ojos cerrados, por tanto, solo pude ver como sus manos acariciaban sus tetas por encima de su camisa y sujetador. También note como esas tetas también habían crecido un poco y como empezaba a gemir con más intensidad. Mal no lo estaría haciendo cuando una mujer gime, así que, continúe. Pase mi ...
... tabique nasal lentamente entre sus labios, incluso apretando un poco para estimular un poco su clítoris, ya que algunas mujeres les gusta. Ramira no se quejaba, por lo que le di en círculos pequeños con movimiento lento sobre su botón, y notando el calor que salía de dentro de ese cuerpo. Y entonces quise saborear sus jugos, pero seguía teniendo su tanga. Podría haber apartado esa tela hacia un lado, y saborear mejor esos labios, e incluso ese clítoris, pero preferí dejar una buena sensación, por lo que seguí lamiendo, besando y mojando ese preciado coño. Yo no sé si ella tuvo algún orgasmo, tampoco sabía la intensidad con la que solía tener, por tanto, cuando noté algo de sabor almizclado en mi paladar, pues me gustó mucho más, y seguí jugando con ella. A veces notaba como una de sus manos quería ir a su tanga para apartar y así que pudiera comer mejor su coño, pero yo se la apartaba. ¿Por qué? Porque nadie tiene que guiarte cuando estas comiendo, a no ser que no lo hagas bien. Es como decir a un médico que te recete un medicamento, porque te funciona muy bien. No. Cada especialista tiene que hacer su trabajo, y yo soy especialista en comer coños, puede que en follar no sea tanto, pero en comer no me gana nadie, por tanto, que me quieras dar lecciones de como comerte, es casi un insulto, porque tarde o temprano, llegaré a lo que te gusta a ti como mujer que te lo coman, pero mientras llego, te estoy dando otros placeres que nunca has tenido, y es de mala educación ...