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Episodio de Pasión
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... a Julián. —Fíjate en como hice disfrutar a tu hermana, no puedes verle algo malo a eso Luego lleve nuevamente a Mariana la piscina, ella se dirigió a Julián con una sonrisa suave en su rostro —Juli, hemos estado haciendo esto por un tiempo—me acerque detrás de ella para apoyarla. —Es solo algo que nos hace sentir bien, se que puede parecer feo, pero me gusta sentirme así. —Esto se trata solo de aceptarnos y de disfrutar primito—Complementó Emiliano también acercándose. —¿Puedes entender eso, primo? —Bien. —dijo Julián no muy convencido, pero luego continuó, —que tu seas feliz es lo único que importa hermanita. Miré mi reloj, no demorarían en aparecer mis padres en casa, —vistámonos, les dije, mis papas deben estar por llegar. Después de un rato, ya todos vestidos, la energía se fue calmando. El agua de la piscina reflejaba el sol del mediodía, mis padres ya estaban en casa junto a mis tíos, los papas de Julián y Mariana y a mi tía, la mamá de Emiliano, que curiosamente me miraba extrañamente, recordándome mi conversación pendiente con Emi. Y aunque seguíamos riendo, éramos mucho más disimulados con ...
... nuestras calenturas. Mariana me lanzaba miradas fugaces, como si quisiera decir algo más sin usar palabras. Me acercaba a ella con discreción, aprovechando los momentos en que los demás estaban distraídos. —Te amo —susurré. Ella asintió, y apenas unos minutos después, Julián también se acercó, siguiéndome con la mirada. Nos cruzamos brevemente antes de que él hablara en voz baja, casi como un pacto entre los dos. —Nadie debe saberlo —dijo con seriedad. —Nadie debe saberlo —repetí Le devolví una leve sonrisa y asentí. Lo entendía perfectamente. Mariana se inclinó un poco y, antes de que pudiera decir algo más, me susurró con un tono travieso: —Me gustó más tu lengua hoy que esto. —Justo en el momento que me agarraba el pene debajo del agua Eso bastó para que todo pensamiento se desvaneciera. No esperé más. La tomé suavemente por la cintura, la besé una vez más y la abracé con fuerza, sintiendo su respiración agitada contra mi cuello. Sabía que era arriesgado, pero en ese instante, nada más importaba. Sin decir una palabra más, me alejé, siguiendo los llamados de Mamá sobre el almuerzo que estaba listo.