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Carmen
Fecha: 09/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: letoniano, Fuente: CuentoRelatos
Carmen en su edad madura, se vio sola, como suele ocurrir la abandonaron por otra más joven, pero he de decir, que, en vez de hundirse, se vio liberada, su vida se había vuelto monótona, aburrida, predecible y eso la abrumaba. Carmen aun gozaba de su sexo, aun se mojaba tanto su deliciosa gruta de todos los placeres, como ella llamaba a su goloso coño, como se humedecía su lasciva boca por no mencionar sus maduros pechos, cuyos pezones aún se endurecían altivos, aunque esto ocurría solo en su desbocada imaginación. Carmen un día paseando, se encontró con Néstor, conocido de su marido, pero este caballero nunca le había gustado mucho, ella sabía que era un pervertido que gozaba de placeres que no eran del agrado de todos, unos placeres solo para elegidos con una mente muy sucia, placeres no aptos para mentes biempensantes y sabía que frecuentaba locales donde el sexo era la esencia de la vida. Carmen como dama educada que era, le saludo cortésmente y él aún más cortés, le devolvió el saludo y se interesó por ella, como llevaba la separación, como le iba en la vida, ella empezó a contarle, pero él la corto y le dijo, porque no nos tomamos una copa y nos contamos nuestras vivencias, con un whisky en la mano todo parece mas llevadero. Carmen accedió, charlaron de lo divino y lo humano, de sus mas oscuros deseos, como suelen hablar dos personas adultas cuando van por el tercer whisky, ella empezó a mostrarse, receptiva pues le intrigaba y empezó a darle cierto morbo ...
... todo lo que había oído del caballero de tan mala reputación por no mencionar que su cueva de las delicias, últimamente no gozaba de muchas delicias y estaba necesitando una buena dosis de juegos perversos. En un momento dado, Néstor le propuso ir a otro local, ella accedió, “pero si me permites, déjame ponerte un antifaz, no quiero que veas donde te voy a llevar”, ella rio como niña inocente, “¿me vas a violar?” preguntó golosa, “solo si tú quieres” contestó él, “vamos”, dijo Carmen sin titubeos, que ya notaba ella como su coño estaba goloso y con ganas de que algún caballero lo usara a su placer. En 10 minutos llegaron, aparcaron, entraron y notó un olor como a canela en el ambiente, la música suave y un leve murmullo de la gente que había en el local. “Déjame guiarte, confía en mí no se hará nada que tu no permitas”, “en tus manos estoy, haz lo que debas” contestó Carmen que ya estaba especialmente morbosa y caliente como una perra en celo. Entraron en otra habitación, había menos ruido y menos gente, Néstor saludó a los habitantes de esa sala y la presentó a todos, no podía ver, pero su olfato le dijo que al menos había dos damas y dos caballeros más. De repente alguien le bajó la cremallera de la falda, y le desabrocharon los botones de la blusa, la falda cayó, mostrando su altiva y estupenda madurez en sus pechos y su culo, sintió como le amarraba las manos en una barra superior pues tuvo que alzar los brazos para ello, le separó las piernas, de pronto ...