1. Cógelo


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: bargan, Fuente: CuentoRelatos

    ... casa esperándote, es muy violento para mí…¡¡Por favor, no me hagas ir!!” –casi suplicó Lidia.
    
    – “De acuerdo” –aceptó Jorge– “Te disculparé, aunque creo que sabrá por qué no has querido ir. Intentaré no llegar demasiado tarde, ya sabes…” –sonrió a su mujer guiñándole un ojo con complicidad.
    
    – “Gracias, cariño”– respondió Lidia con una sonrisa; se acercó a su marido para darle un cálido abrazo susurrándole –“Te estaré esperando…”
    
    Lidia se dispuso a acomodarse en el sofá del saloncito, y decidió servirse una copa de vino y encender el portátil de su marido para navegar un rato. Mientras accedía a su página de “Facebook”, volvió a su memoria la embarazosa situación acontecida en la mañana, y sin darse cuenta se ruborizó. Sentía una extraña sensación en la que se mezclaban por igual la vergüenza y la excitación, pues no podía por menos que recordar el esculpido cuerpo de David y la reacción de este ante su desnudez. Se sirvió otra copa de vino, y se dejó vencer por la calidez que experimentó en su rostro y en su sexo; minimizó su “Facebook”, abrió “Google” y tecleó “relatos de sexo”.
    
    Ante ella aparecieron numerosos resultados. Decidió “pinchar” la primera página, y tras investigar durante unos minutos acabó en uno cuyo comienzo le pareció interesante…
    
    Entre los recuerdos del día, el vino y la lectura del relato, Lidia entró en un estado de excitación tal que decidió mandarle un mensaje de móvil a su marido: “Cógelo…” Una vez pulsó “enviar”, se desnudó y se metió ...
    ... en la cama con el portátil leyendo otro relato esperando que Jorge regresara pronto, pues de lo contrario, algo tendría que hacer.
    
    Jorge estaba sentado en una mesa disfrutando de su tercera cerveza en compañía de David, muy recuperado de la lesión gracias a la ayuda de su alumno. Ambos escuchaban entusiasmados una banda de versiones que sonaba realmente bien, cuando la vibración de su teléfono le advirtió de la entrada de un mensaje. Lo sacó del bolsillo del pantalón mientras David lo observaba intrigado, más aún al percibir el gesto de sorpresa de su acompañante.
    
    –“Espero que no sean malas noticias” –comentó.
    
    –“No, no; no es eso, es de mi mujer…” –respondió Jorge.
    
    –“¿Qué pasa, que no se fía de mí?– ironizó David entre risas.
    
    Jorge se quedó en silencio releyendo una y otra vez más el escueto mensaje… “Cógelo…”. Su mente empezó a bullir descontroladamente, alzó su mirada hacia su acompañante, se inclinó sobre la mesa y habló con voz queda: –“David, quiero comentarte una cosa…”
    
    No había transcurrido mucho tiempo cuando Lidia sintió cómo se abría la puerta de la calle. Cerró el portátil y se tapó con la sábana hasta el cuello con la vista fija en la entrada del dormitorio. A los pocos segundos apareció su marido en el umbral desabrochándose los botones de sus jeans mientras miraba con ojos de deseo a su esposa que yacía sobre la cama, y que segundos después levantaba la sábana dejando al descubierto su total desnudez.
    
    A partir de ese momento, ambos desataron ...
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