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Operación de pecho y cambio de vida
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Meador69, Fuente: TodoRelatos
... gustaba liarse con hombres, darles por el culo y que le diesen a él también, pero lo llevaba en secreto, Mónica le daba confianza y él le contaba todas esas cosas que haría con ella y otro hombre, eso despertó en Mónica un deseo e intereses sexual imparable. Una tarde, bajó sin avisar. Cerró la puerta tras de sí. Él la miró, sin hablar. Ella se arrodilló delante suyo, lenta, como si fuera lo más natural del mundo. Con una mano, le abrió la bragueta. Cuando la polla salió, ella se quedó unos segundos en silencio. Era grande. Muy grande. Y completamente dura. Le miró a los ojos, y sin quitar la vista, la rodeó con los labios. Chupaba despacio al principio, como si lo saboreara. Él gemía apenas, con un gruñido bajo. Cuando aceleró, empezó a sujetarla por la nuca. Monica se lo tragaba casi todo, babeando, las rodillas marcadas en la alfombra. Le encantaba. Le encantaba cómo la llenaba, cómo sabía que no podía ni pensar en su marido en ese momento. Al cabo de unos días, subieron de nivel. Ella estaba apoyada sobre su escritorio, con el culo al aire. Él la ...
... penetró despacio al principio, por detrás. Pero no por donde siempre. Por donde ella nunca había dejado a nadie. Hasta ahora. —¿Estás segura? —le preguntó él, rozando su entrada con la punta. —Sí. Métela. Lo quiero —jadeó, la cara contra la madera. Entró. Ella gritó. Pero no de dolor. De esa mezcla perfecta de presión, placer, y el tabú roto que la hacía temblar. —Joder, cómo te gusta —gruñó él, embistiéndola más profundo. —Sí... me encanta. Métemela más... —pedía ella, sin vergüenza ya. —Que facilidad, nunca he visto un ano que dilate tan rápido, estás hecha para que te follen el culo. Él la tomó con fuerza, sujetándola de las caderas mientras se la follaba por el culo, golpeando sin parar, llenándola. Mónica no sabía si estaba llorando de placer o simplemente perdida en el momento. Cuando él acabó, se quedó dentro un instante, jadeando. Luego salió, y ella sintió la corrida chorreándole entre las piernas. —Te has portado muy bien —dijo él, con una sonrisa sucia. —Mañana… qu iero más —respondió ella, sin mirar atrás. Continuará ---