1. Economista y prosti: Con Manuel, sorpresa (2 - final)


    Fecha: 13/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos

    ... esto!
    
    Me la sacó, se acostó boca arriba y me dijo: “montame”… con gusto lo hice, casi que saltando sobre él me puse en vaquerita inversa y él apuntó la pija en mi culo, casi que me senté sobre él, segura de tenerla toda adentro.
    
    Comencé a subir y bajar tan rápidamente como pude, ayudada por sus manos que apoyaba en mis nalgas. Sentía como aquella cabeza estiraba mi interior, hasta que rápidamente no pudo aguantar más y soltó su esperma en mí. Ni me acordaba ni me importaba que en realidad no me gusta que me acaben dentro en anal. Pero esta vez gocé lo que otras veces apenas tolero o pido que me acaben afuera.
    
    Nuevamente nos besamos y nos acariciamos, no nos cansábamos de hacerlo. Me acariciaba las nalgas brillosas de baby oil, me besó la espalda de arriba a abajo. Me chupó un rato las tetas y nos fuimos a la ducha.
    
    Un agua bien caliente, y jabonarnos mutuamente dos veces, fueron suficientes para hacer desaparecer todo rastro de baby oil.
    
    Nos secamos ya eran las 7 y 30 de la mañana, estaba amanecido y Manu comentó:
    
    –Bueno… es de día, hemos pasado la noche, tendría que irme (en un tono de voz más triste que alegre).
    
    –¡No sin desayunar! Me visto y preparo nuestro desayuno.
    
    –¿Harás eso? Eres un amor. Y se acercó a besarme.
    
    Tomé su cara entre mis manos y lo besé de una manera que definiría como tiernamente, dulcemente, pero al mismo tiempo con pasión.
    
    Fue al dormitorio a vestirse. Yo me vestí en el vestidor con solamente te sandalias y un lindo ...
    ... vestido suelto veraniego
    
    El vestido, hecho por mi modista de siempre, con la cual no tengo secretos; es mini a medio muslo y tiene un escote en V muy pronunciado, genial para lucir tetas. Pero además debajo de las axilas tiene una abertura amplia, proyectada hacia adelante, que si giro o me muevo también descubre buena parte de mis senos.
    
    Y gran parte de la espalda es de tiritas horizontales que se van acortando al ser más bajas hasta que las últimas dejan ver al menos unos 5 centímetros de la famosa raya.
    
    Al pasar del vestidor al dormitorio, aproveché para cambiar las sábanas untadas de aceite de bebé y colocar otras nuevas
    
    –Cama lista, alguien la disfrutará murmuró Manuel.
    
    Yo alcancé a oírlo pero ya estaba bajando hacia el área de kitchinette de la planta baja. Separada obviamente del área de recepción y oficina, está completamente equipada, y en uno de sus lados tiene una barra para desayunos o comidas sencillas, con bancos altos estilo bar.
    
    En cinco minutos tenía preparados dos riquísimos cafés con leche y tostadas con manteca y mermelada de naranja (mis favoritas). Pero mientras tanto, había pensado como fidelizar a Manuel, no quería que se fuera triste.
    
    Bajó Manu, y comenzamos a desayunar. Me agradeció el tratamiento y lo que había disfrutado y le respondí (y es cierto) que también yo había disfrutado muchísimo. Disfrutábamos el desayuno, y dijo:
    
    –¿Sabes? Volveré a la brevedad, hablaré con la madre naturaleza para que las noches sean más largas… y ...
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