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Una herencia inesperada VIII
Fecha: 21/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... Elena, pero no vio a Yoli tampoco allí. Pero cuando iba a irse se dio cuenta de que había una puerta y que por debajo se apreciaba una luz muy tenue. Supuso que Yoli estaría allí y que aquella puerta debía de dar a un almacén o trastero, se acercó y abrió la puerta comprobando que daba a una especie de pequeño distribuidor con dos puertas y la luz del techo encendida. Entonces abrió una de las puertas y efectivamente tal como había sospechado daba a un trastero bastante grande, con estanterías a lo largo de todas sus paredes y en ellas cajas de plástico vacías, que Mel supuso que eran para guardar cosas. Salió de nuevo al distribuidor y abrió la otra puerta y cuál fue su sorpresa al ver que daba a una escalera que bajaba a lo que parecía un sótano y al final de la escalera una puerta de hierro que estaba cerrada. Sin pensarlo dos veces bajo y comprobó que la puerta era blindada, como si de una cámara acorazada se tratase, ya que tenía una especie de volante todo metálico y un teclado que debía de ser para acceder mediante una clave. Intento girar el volante y comprobó entonces que la puerta estaba semi abierta y al tirar de ella se abrió suavemente. Entro sigilosamente y comprobó que se encontraba en un sótano que daba la sensación de ser enorme, y que parecía que debía de ocupar la totalidad de los bajos de la casa, los del gimnasio y los de la cochera. La zona en que se encontraba era una especie de recibidor de grandes dimensiones con una serie de aparatos, algunos ...
... de ellos parecían enormes turbinas y otros gigantescos contenedores similares a los de equipos informáticos que salen en películas de ciencia ficción. En el centro de ese recibidor o distribuidor había un pasillo que se alargaba unos veinte o veinticinco metros, y a cada lado de ese pasillo una serie de puertas todas abiertas, pero solo de una salía un rectángulo de luz que iluminaba tenuemente el pasillo. Llamo Mel a su hermana alzando la voz, pero al no recibir respuesta alguna, avanzo sigilosamente hacia esa puerta iluminada, y cuando se asomó vio con asombro que en la pared de la derecha había una TV de enormes dimensiones y que la luz que se proyectaba en el pasillo era la que emitía la pantalla de esa TV, en la que se reproducía lo que parecía una película, y delante cuatro filas de cinco sillones cada una como si de un cine se tratase. En el sillón del centro de la primera fila sobresalían sin ninguna duda los rizos del pelo rubio oscuro de Yoli, y sobre este se le notaba que llevaba unos auriculares. Mel se quedó quieto, comprendiendo por qué no le había oído cuando la llamo a gritos y entonces se fijó en la película, y a los pocos segundos cuando cambio la imagen, se dio cuenta que no era una película, sino un video de su padre diciendo algo. Mel se quedó allí parado uno par de minutos, mirando alternativamente la pantalla y a su hermana que no se había percatado de su llegada y seguía muy atenta a lo que se debía decir en el video. Pasados ese par de minutos y sin ...