-
La vida a veces te sorprende 3 y final
Fecha: 27/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Mara, Fuente: TodoRelatos
Este es el tercer y último relato de un trío del que antes de ayer, 28 de junio, hace justo un año que una chica de 28 años por entonces, un hombre de 34 y un chaval de 24, que eran una pareja de bisexuales, se conocieron de casualidad y tras pasar hora y media charlando en una terraza decidieron los tres cumplir la mayor fantasía de Mar. Hacer un trió con dos hombres. Puede haber parecido un relato hueco, sin apenas trama y demasiado sexo. Pero eso es lo que sucede cuando una mujer y dos hombres deciden tener sexo y sólo sexo. ----------------------------------------------------------------------------- Tras cerca de cuatro horas y media follando con descansos en los que bebieron bebidas isotónicas para reponer los minerales que perdían sudando a mares, Mar y sus nuevos amigos se encaminaron al dormitorio para continuar la velada hasta el amanecer. Ella iba tan contenta abrazada por la cintura por Antonio que apoyaba su mano en la sobresaliente cadera de la chica mientras Luís la guiaba cogido de su mano bastante pequeña en comparación con la de él. Al llegar al dormitorio los chicos se quitaron los boxers y ella el tanga tirando de las tiras desde las caderas hasta dejarlo caer al suelo y, de una patada, mandarlo a un rincón de la habitación. -Bueno pues ya estamos otra vez, se ve que nos gusta, ¿no?, dijo Antonio mirándolos a los dos. -Yo estoy que no me lo creo la verdad, dijo ella mientras se sentaba en el borde de la cama. -¡No te muevas, no ...
... te muevas!, túmbate hacia atrás…así, muy bien. Ella no entendía muy bien lo que iba a hacer Antonio pero sí estaba tumbada en la cama sobre el culo y la espalda con las piernas apoyadas en el suelo se la iría a follar por la vagina claro. Estaba esperando mirando al techo cuando sintió que él ponía una mano en cada uno de sus muslos, los separaba…y sintió una lengua húmeda recorrer su vulva desde abajo hacia arriba, lo que de inmediato le dio una sensación muy placentera. Desde luego no era la primera vez que le comían el coño, pero la última siempre era la mejor. Con los muslos bien separados la lengua de él le hacía diabluras en la vulva y el clítoris llevándola a sentirse como en una nube. -Mmmm…uffff, qué bueno por dios…. Antonio fue afinando cada vez más y dejó de sostener sus muslos abiertos con las rodillas de ella muy separadas para, con los pulgares, separar sus labios exteriores de la vulva que de nuevo se iba hinchando, y comenzar a meterle la lengua en la vagina. -Ouffff, exclamó ella, joder que bueno. Él le metía la lengua y la sacaba cadenciosamente mientras con la yema del dedo índice, humedecida en los propios jugos vaginales, le frotaba el clítoris con delicadeza. -Ohhhh…mmm…sigue por favor, sigue que vas bien, dijo ella mientras miraba con la cabeza semi erguida hacia su pubis tapado por la cabeza de Antonio que se la estaba trabajando entre sus muslos. Él iba muy a lo suyo sabiendo lo que hacía frotando unas veces la punta de su ...